Thursday, May 25, 2017

Lección # 12 “…el recogimiento de mi pueblo”,, Doctrinas y Convenios y la Historia de la Iglesia

Actividad para despertar el interés

Coloque varios palitos vea cuán fácil se puede quebrar un palito. Después trate de quebrarlos todos juntos al mismo tiempo.
• ¿Qué nos enseña esta actividad acerca del propósito que tiene el Señor de recoger a Su pueblo?
Esta lección se centra en el recogimiento de Israel y la parte que nosotros tenemos en él.

1. El Señor está recogiendo a Su pueblo.

El recogimiento de Israel es un tema prominente de Doctrina y Convenios. En la antigüedad, cuando las doce tribus de Israel cayeron en la apostasía, fueron llevadas cautivas por sus enemigos y esparcidas entre las naciones de la tierra, tal como el Señor lo había advertido. A pesar de que los profetas sintieron una gran tristeza por la iniquidad del pueblo, se regocijaron al mismo tiempo al ver que en los últimos tiempos Israel sería recogido nuevamente . Ese extraordinario acontecimiento comenzó con la restauración del Evangelio y el llamamiento de misioneros para que declararan “buenas nuevas de gran gozo a esta generación” (D. y C. 31:3).
El profeta José Smith dijo: “Todo cuanto han escrito los profetas, desde los días del justo Abel hasta el último hombre que ha dejado un testimonio escrito para nuestra consideración, que se refiere a la salvación de Israel en los últimos días, procura mostrar que dicha salvación consiste en la obra del recogimiento” 
• Lea el Artículo de Fe Nº 10 y D. y C. 45:71  ¿Qué es el recogimiento de Israel? (El recogimiento de Israel tiene un significado espiritual y otro físico, tal como se explica a continuación.)
  1. a. 
    El recogimiento espiritual. El recogimiento espiritual de Israel tiene lugar a medida que la gente aprende el Evangelio, viene a Cristo, se bautiza en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y guarda los convenios que hace. En esa forma, la gente se recoge del mundo para ser recogida en la Iglesia, o sea, en el reino de Dios sobre la tierra.
  2. b. 
    El recogimiento físico. El recogimiento físico de Israel tiene lugar a medida que los miembros de la Iglesia se juntan en un lugar en particular o en las estacas de Sión alrededor del mundo.
• Lea D. y C. 29:1–2, 7–8  ¿Qué aprendemos de estos versículos acerca de los propósitos del recogimiento? ¿De qué forma es una bendición en su vida el haber sido recogido en la Iglesia del Señor?
• Explique que la autoridad para dirigir el recogimiento de Israel se proporciona mediante llaves específicas del sacerdocio. ¿Cuándo se restauraron en la tierra las llaves del recogimiento de Israel? (Véase D. y C. 110:11 y el encabezamiento de esa sección.)
• En esta dispensación, el recogimiento comenzó con unas pocas personas en Nueva York y ahora se está extendiendo sobre toda la tierra, trayendo miles y miles de personas cada año a la Iglesia del Señor. ¿Qué responsabilidades tenemos de ayudar en el esfuerzo de recoger a la gente en la Iglesia del Señor? (Véase D. y C. 33:7; 38:40; 39:11; 88:81.)

2. El recogimiento de los santos en Ohio.

En diciembre de 1830, justo ocho meses después de organizada la Iglesia, el Señor hizo el primer llamado de esta dispensación para que los santos se congregaran físicamente. Por medio de una revelación, dijo a José Smith que los santos tenían que mudarse de Nueva York y congregarse en Ohio (D. y C. 37:3). 
• ¿Cuáles fueron las razones que el Señor dio para mandar a Su pueblo ir a Ohio? (Véase D. y C. 38:31–32; 39:15.) 
¿En qué forma estaban los santos investidos “con poder de lo alto” después que se congregaron en Ohio? (Véase D. y C. 95:8; 105:33; 110:9. En parte, los santos recibieron esa investidura de poder por medio de las apariciones del Salvador y de la restauración de las llaves del sacerdocio después de terminado el Templo de Kirtland.)
• Lea D. y C. 38:24–27  En estos versículos, al prepararse Su pueblo para congregarse en Ohio, ¿qué consejo le dio el Señor? ( Ser virtuosos, el estimarse los unos a los otros y el de ser unidos.) ¿Por qué es importante la unidad dentro de la Iglesia? ¿Por qué el sentir esa unidad con otros miembros de la Iglesia ha sido una bendición en sus vidas? ¿Cómo podemos llegar a ser aún más unidos?
• Lea D. y C. 38:34–39 En estos versículos, al prepararse Su pueblo para congregarse en Ohio, ¿qué consejo le dio el Señor? ¿Cómo se aplica ese consejo a nosotros? ¿Qué promesa hizo el Señor a quienes obedecieran el mandamiento de recogerse? (Véase D. y C. 38:39.)
Entre los meses de enero y mayo de 1831, la mayoría de los miembros de la Iglesia en Nueva York vendió, alquiló o dejó abandonadas sus granjas y realizó el viaje de 483 kilómetros a Ohio. Muchos de esos santos hicieron grandes sacrificios con el fin de seguir el llamado del Señor de recogerse. 
• ¿Por qué creen que esos miembros de la Iglesia estaban dispuestos a padecer problemas económicos y otras clases de sacrificios con tal de obedecer el llamado del Señor de congregarse en Ohio? ¿Qué aprendemos de su ejemplo? ¿Qué sacrificios nos pide el Señor que hagamos con el fin de edificar Su reino?

3. El recogimiento de los santos en Misuri.

Los primeros santos habían leído las profecías acerca de que la ciudad de Sión, o sea, la Nueva Jerusalén, se establecería en los últimos días (Isaías 2:2–3; 3 Nefi 20:22; 21:22–28; Éter 13:2–12; Moisés 7:61–62). El localizar y el establecer esa ciudad fue uno de los objetivos primordiales de esos miembros de la Iglesia.
Pocos meses después de que los santos comenzaron a congregarse en Ohio, José Smith viajó a Misuri y recibió una revelación en la que se designaba ese lugar para el establecimiento de la ciudad de Sión (D. y C. 57:1–3). Con esa revelación, Misuri se convirtió en el segundo lugar de recogimiento de la Iglesia en esta dispensación (D. y C. 63:24, 36–48). Desde 1831 hasta 1838, la Iglesia mantuvo centros poblados tanto en Ohio como en Misuri. 
En la lista cronológica que figura a continuación se resumen las primeras revelaciones acerca de la tierra de Sión y del establecimiento de la Iglesia en Misuri. 
  1. a. 
    Septiembre de 1830 (en Nueva York): El Señor reveló que la ciudad de Sión se edificaría “en las fronteras cerca de los lamanitas”, indicando que el lugar preciso sería determinado más adelante (D. y C. 28:9).
  2. b. 
    Septiembre y octubre de 1830 (en Nueva York): El Señor llamó a cuatro misioneros para predicar el Evangelio a los lamanitas (D. y C. 30:5–6; 32:1–3). Estos misioneros fueron los primeros miembros de la Iglesia en ir a Misuri.
  3. c. 
    Febrero de 1831 (en Kirtland, poco después de llegar los santos al lugar): El Señor dijo que revelaría el lugar de la Nueva Jerusalén en Su propio y debido tiempo (D. y C. 42:62).
  4. d. 
    Junio de 1831 (en Kirtland, después de la primera conferencia efectuada en ese lugar): El Señor llamó a José Smith, a Sidney Rigdon y a otros élderes a cumplir una misión en Misuri. El Señor prometió además consagrar la tierra de Misuri a Su pueblo como la tierra de su herencia (D. y C. 52:2–5, 42–43).
  5. e. 
    Junio de 1831 (en Kirtland): El Señor reveló que los santos de la Rama Colesville, de Nueva York, que habían viajado hasta Ohio, siguieran camino hasta Misuri (D. y C. 54:8).
  6. f. 
    Julio de 1831 (después que el Profeta hubo viajado a Misuri): El Señor reveló que la ciudad de Sión estaría ubicada en Misuri, y que Independence sería el lugar central. Un templo se edificaría en Independence (D. y C. 57:1–3).
Los santos de Colesville fueron los primeros en congregarse en Misuri y muchos otros los siguieron al poco tiempo.

4. En la actualidad, los santos se congregan en las estacas de Sión, en sus propias tierras.

Los miembros de la Iglesia mantuvieron un fuerte establecimiento en Ohio y en Misuri, desde 1831 hasta 1838, año en que la persecución obligó a la mayoría de ellos a irse. En 1839, se congregaron en Illinois y establecieron la ciudad de Nauvoo. Pero en 1846 se vieron también forzados a dejar el lugar y en 1847 el presidente Brigham Young los guió a un nuevo lugar de recogimiento en las Montañas Rocosas, cerca del Gran Lago Salado.
Durante muchos años después de que los santos se hubieron establecido en Utah, siguió en vigencia el llamado de que los miembros de la Iglesia de todo el mundo se congregaran en esa zona. Sin embargo, esa fase del recogimiento ha terminado y a los miembros de la Iglesia se les aconseja congregarse en las estacas de Sión en el lugar en que vivan. En 1972, en una conferencia de área que se llevó a cabo en la Ciudad de México, el élder Bruce R. McConkie dijo:
“Las revelaciones dicen que… cuando el Señor venga de nuevo, habrá congregaciones del… pueblo del convenio del Señor en toda nación, que hablarán todas las lenguas y estarán entre todos los pueblos.
“El lugar de recogimiento para los santos mexicanos es México; el de los santos guatemaltecos es Guatemala; el de los santos brasileños es Brasil, y así sucesivamente, a lo largo y a lo ancho de la tierra. Para los japoneses es Japón; para los coreanos es Corea; para los australianos es Australia. Toda nación es el lugar de recogimiento para su propia gente”
En abril de 1973, el presidente Harold B. Lee, el undécimo Presidente de la Iglesia, citó esas mismas palabras en una conferencia general, y, al hacerlo, “en efecto, anunció que la primera fase del recogimiento ya había terminado. A partir de ese momento, consistiría en rescatar a la gente de un mundo inicuo y llevarla a la Iglesia en todas las naciones”
• ¿Qué condiciones de la Iglesia hizo que se produjera el cambio por medio del cual los miembros deben congregarse en sus propias naciones en vez de realizar un recogimiento en un lugar central? (Es porque ahora tenemos un número suficiente de miembros de la Iglesia y los recursos suficientes para establecer estacas y edificar templos en muchos lugares del mundo.)
• Uno de los propósitos del recogimiento en un lugar central durante la fase pionera de la Iglesia fue la de que los miembros se fortalecieran unos a otros y encontraran refugio y protección del mundo. ¿De qué forma se cumple el mismo propósito en la actualidad con el recogimiento en las estacas de Sión? (Véase D. y C. 115:6 y la cita que está a continuación. ¿Qué podemos hacer para asegurar que nuestras estacas sean un refugio y una defensa en contra de la maldad?
El presidente Ezra Taft Benson dijo:
“En la actualidad, se está congregando a Israel en todas las estacas de Sión… una estaca tiene por lo menos cuatro finalidades:
“1. Cada estaca… [debe] unificar y perfeccionar a los miembros que residan dentro de su perímetro, poniendo a su disposición los programas de la Iglesia, las ordenanzas y la enseñanza del Evangelio.
“2. Los miembros de las estacas deben ser modelos (o estandartes) de rectitud.
“3. Las estacas son un medio de defensa, y lo son al unificarse los miembros, dirigidos por sus líderes locales del sacerdocio, y al consagrarse al cumplimiento de su deber y a la obediencia de los convenios… 
“4. Las estacas son un refugio de la tormenta que se desatará sobre la tierra” 
• La edificación de templos fue una parte esencial del recogimiento en Kirtland, Misuri, Nauvoo y Utah; y continúa siendo esencial a medida que los santos se congregan en la actualidad en las estacas de Sión en todas partes del mundo. ¿Por qué el construir templos es una parte esencial del recogimiento? ¿Cómo contribuye la obra del templo a esta gran obra del recogimiento sobre la tierra y en el mundo de los espíritus?
El profeta José Smith enseñó: “¿Qué objeto podrá tener el recogimiento… [del] pueblo de Dios, en cualquier época del mundo?… El objeto principal fue edificar una casa al Señor, en la cual podría revelar a su pueblo las ordenanzas de su casa y las glorias de su reino, y enseñar a la gente el camino de la salvación… Dios persigue el mismo fin con recoger a su pueblo en los últimos días: la edificación de una casa al Señor, una casa donde puedan ser preparados para las ordenanzas e investiduras, lavamientos, unciones, etc.” 

Conclusión

Las promesas del Señor de recoger a Israel se están cumpliendo en nuestros tiempos. Esta gran obra marcha a pasos agigantados a medida que la gente se une a la Iglesia y adoran juntos en las estacas de Sión en más de 160 países a lo largo y a lo ancho del mundo.


1. “Sión… se extenderá por sobre toda la tierra”

Aun cuando el lugar central de Sión será Misuri, Sión finalmente se extenderá sobre toda la tierra. El presidente Brigham Young dijo:
“Cuando José [Smith] reveló por primera vez cuál sería la tierra en la cual los santos debían recogerse, una mujer de Canadá preguntó si pensábamos que el Condado de Jackson tendría lugar suficiente para que se pudiera efectuar allí el recogimiento de toda la gente… Yo voy a contestar esa pregunta… Sión finalmente se extenderá sobre toda la tierra. No habrá ningún lugar remoto sobre la tierra que no se considere Sión. Todo será Sión…
“Recogeremos a todos los que podamos, los bendeciremos, les daremos la investidura, etc., les predicaremos la verdad, les daremos a conocer los principios de la vida eterna, los instruiremos en todo lo que podamos y los guiaremos por el sendero de la verdad y de la rectitud” (en Journal of Discourses, tomo IX, pág. 138).

2. La preparación del Señor para el recogimiento físico de “los esparcidos de Judá” (Isaías 11:12)

Pocas décadas después de la muerte del Salvador, los judíos fueron “dispersados entre todas las naciones” (2 Nefi 25:15; véase también el versículo 14). Sin embargo, las Escrituras registran muchas profecías de que en los últimos días los judíos que fueron esparcidos serán recogidos nuevamente y se les dará Jerusalén “por tierra de su herencia” (3 Nefi 20:33; véase también 1 Nefi 15:19–20; 2 Nefi 9:1–2; 10:8).
El 27 de marzo de 1836, en la oración dedicatoria del Templo de Kirtland, el profeta José Smith oró para que comenzara el recogimiento de los judíos y la redención de Jerusalén (D. y C. 109:62–67).
Orson Hyde recordó que cuando él se unió a la Iglesia, José Smith profetizó: “A su debido tiempo, irás a Jerusalén… y por medio de ti el Todopoderoso realizará una gran obra, la cual preparará el camino y facilitará enormemente el recogimiento de esa gente” (History of the Church, tomo IV, pág. 375). En la conferencia general de abril de 1840, al élder Hyde, en ese entonces miembro del Quórum de los Doce, se le llamó para cumplir una misión en Palestina,  Dieciocho meses más tarde, llegó a su destino.
El domingo 24 de octubre de 1841, temprano por la mañana, el élder Hyde ascendió al monte de los Olivos y ofreció una oración. En ella, dedicó y consagró la tierra “para el recogimiento de los restos esparcidos de Judá, de acuerdo con las profecías de los santos profetas, para el establecimiento de Jerusalén nuevamente… y para la edificación de un templo en honor del nombre [del Señor]”. También oró para que el Señor recordara la progenie de Abraham, de Isaac y de Jacob para siempre y “les diera la tierra por herencia eterna” 
Como testigo de ese hecho, el élder Hyde levantó un montón de piedras sobre el monte de los Olivos, e hizo lo mismo “en lo que antiguamente se llamó el monte de Sión [posiblemente el monte Moriah], donde había estado el Templo” (History of the Church, tomo IV, pág. 459).

Wednesday, May 24, 2017

Lección # 11 “…el campo blanco está ya para la siega”,, Doctrinas y Convenios y la Historia de la Iglesia

Actividad para despertar el interés

Escriba Samuel Smith Phinehas Young y John Greene ___________. Una vez que el Evangelio se restauró, la Iglesia comenzó una gran campaña misional con el fin de dar a conocer estas buenas nuevas por todo el mundo. Muchos conversos nuevos respondieron con fervor a esos llamamientos misionales. Uno de esos conversos fue Samuel, hermano de José Smith.
En abril de 1830, Samuel Smith comenzó a viajar por los pueblos vecinos de Nueva York para predicar el Evangelio y dar a conocer a la gente el Libro de Mormón. Él tuvo poco éxito, pero aun así logró venderle un ejemplar a un hombre llamado Phinehas Young. En junio de 1830, el profeta José apartó a Samuel para un viaje misional al este de los Estados Unidos. El primer día caminó unos 38 kilómetros y se detuvo en muchas casas, pero las personas lo trataron con poca amabilidad y no quisieron escucharle. Al día siguiente, le dejó un ejemplar del Libro de Mormón a John P. Green, un ministro metodista. La esposa de John Green, Rhoda, era la hermana de Phinehas Young.
Al enfrentarse al rechazo de casi todas las personas con las cuales hablaba, Samuel pensó que su misión no había tenido mucho éxito. Sin embargo, los libros que entregó a Phinehas Young y a John P. Greene tuvieron como resultado la conversión de esas personas y de muchas otras. Por ejemplo, Phinehas Young y Rhoda Greene tenían un hermano llamado Brigham Young, el cual se convirtió más adelante y después llegó a ser el segundo Presidente de la Iglesia. Un amigo de Brigham Young, de nombre Heber C. Kimball, también se unió a la Iglesia y más tarde prestó servicio en la Primera Presidencia. Tanto Brigham Young como Heber C. Kimball desempeñaron un papel decisivo en la conversión de miles de personas, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra.
Si tuvieran que llenar el espacio en blanco, que dejó , con los nombres de todas las personas que fueron influenciadas gracias a la obra misional de Samuel Smith, tendrían que escribir millones de nombres. Entre los que recibieron una influencia directa de esa obra se encuentran algunos de los grandes líderes de la Iglesia. Muchas de las personas a quienes usted enseña, si no todas ellas, han sido de alguna forma el producto de ese servicio. 
En esta lección se analizan algunas de las revelaciones clave que el Señor dio con respecto al servicio en Su reino, especialmente en lo que se refiere a dar a conocer el Evangelio. Al igual que los esfuerzos misionales de Samuel Smith han bendecido a muchas generaciones de miembros de la Iglesia, cuando compartimos el Evangelio existe el potencial de bendecir a muchas personas ahora y a cientos e incluso a miles en el futuro.
En febrero de 1829, los padres de José Smith visitaron a José y a Emma en Harmony, Pensilvania. Durante esa época, el Profeta preguntó al Señor acerca de su padre y recibió la revelación que se registra en D. y C. 4, dirigida a Joseph Smith, padre.
Además de esa revelación que recibió para su padre, el Profeta recibió revelaciones para muchas otras personas que le pidieron que preguntara al Señor para saber cuál era Su voluntad con respecto a ellas. Algunas de esas revelaciones se registran en D. y C. 11, 12, 14, 15 y 16. A pesar de que esas revelaciones fueron dadas para ciertas personas en particular, los principios que encierran nos conciernen a todos los que prestamos servicio en el reino del Señor (D. y C. 11:27).

1. “…mirad que le sirváis con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza”.

• Lea D. y C. 4:1–2  De acuerdo con el versículo 2, ¿qué requisitos impone el Señor para todos los que prestan servicio en Su reino? ¿Qué significa servirle con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza? (Eso indica una total dedicación al servicio del Señor.)
• ¿Por qué es tan importante que dediquemos toda nuestra alma a Su servicio? ¿Por qué en ocasiones no nos dedicamos plenamente al servicio del Señor? ¿Qué podemos hacer para cumplir mejor con nuestro cometido de servir al Señor con total devoción?
El padre de José Smith dedicó su vida al servicio del Señor, tal como se le encomendó en la revelación registrada en D. y C. 4. El siguiente relato, demuestra cuán profundo fue su cometido de compartir el Evangelio:
“Joseph Smith, padre, poseía un gran testimonio de la verdad y siempre tenía deseos de compartir el Evangelio con los demás. Tenía casi sesenta años cuando realizó el fatigoso viaje… para llevar el Evangelio a sus padres, a sus hermanas y hermanos. Poco después de su regreso [a casa], fue llevado a la cárcel por una pequeña deuda de sólo catorce dólares, porque no quiso negar la divinidad del Libro de Mormón, lo cual era el requisito que se le pedía para saldar la deuda. Fue puesto en una celda junto a un condenado por asesinato y dejado allí sin comida durante cuatro días. Más tarde, fue trasladado al sitio donde trabajaban los presos y allí predicó el Evangelio y convirtió a dos personas, las que más adelante él bautizó. Estuvo en la cárcel un mes entero antes de que su familia pudiese obtener su libertad” (E. Cecil McGavin, The Family of Joseph Smith, 1963, pág. 68; véase también Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, editado por Preston Nibley, 1958, págs.172–173, 179–186).
• ¿Qué podemos hacer para demostrar la misma dedicación de dar a conocer el Evangelio que tuvo Joseph Smith, padre? ¿Qué experiencias han tenido al compartir el Evangelio con sus familiares y vecinos?, ¿con los compañeros de escuela o de trabajo?, ¿con la gente que han conocido al viajar?, ¿en otras circunstancias?

2. Prepararse para servir al Señor.

En todo el libro de Doctrina y Convenios, el Señor nos aconseja cómo debemos prepararnos para servirle. Esa preparación debe ser un esfuerzo continuo a lo largo de toda nuestra vida.
• ¿Cuáles son algunos de los atributos que el Señor desea que posean quienes le prestan servicio? (Véanse los pasajes de las Escrituras que figuran a continuación. 
  1. a. 
    D. y C. 4:3; 11:8. ¿Por qué es el deseo un atributo importante para servir al Señor? ¿Qué podemos hacer para incrementar nuestro deseo de servirle?
  2. b. 
    D. y C. 4:5–6; 12:8; 18:19. ¿Qué atributos se nombran con más frecuencia en estos versículos?
  3. c. 
    D. y C. 11:6, 20. ¿Por qué es importante la obediencia para servir al Señor?
  4. d. 
    D. y C. 4:7; 31:12. ¿Cómo les ha ayudado la oración a prestar servicio al Señor?
• Lea D. y C. 11:21 , ¿qué aprendemos acerca de prepararnos para prestar servicio al Señor? ¿En qué forma las experiencias que han tenido les han demostrado cuán acertado es ese consejo?

3. “…el campo blanco está”.

A lo largo de Doctrina y Convenios, el Señor transmite la urgencia que hay de dar a conocer el Evangelio. Eso se debe a que el propósito de la obra misional es “la salvación de almas” (D. y C. 100:4).
• Lea D. y C. 4:4; 11:3 y 33:3  ¿Qué quiso dar a entender el Señor cuando comparó la obra misional con un campo que está listo para la siega? (muchas personas ya están preparadas para recibir el Evangelio.)
• El Señor amonestó a los élderes a no desperdiciar el tiempo ni ser ociosos y dijo que ellos debían salir y no demorarse (D. y C. 60:13; 75:3). ¿Cómo se aplica esta amonestación a nosotros? ¿Por qué algunos de nosotros posponemos el dar a conocer el Evangelio?
El élder Henry B. Eyring, del Quórum de los Doce, relató la experiencia siguiente:
“Es muy fácil decir: ‘El momento no es oportuno’. Pero existe el peligro de la postergación. Hace años trabajé con un hombre en California que me empleó, fue bondadoso conmigo y parecía respetarme mucho. Quizás yo era el único Santo de los Últimos Días que él jamás había conocido bien. No sé cuáles fueron todas las razones por las que esperé un momento más oportuno para hablarle acerca del Evangelio. Sólo recuerdo los sentimientos de pesar que experimenté cuando, después de haberse jubilado y mudado a otro lugar, me enteré de que él y su esposa habían muerto en un accidente de automóvil una noche en que se dirigían a su hogar en Carmel, California. Él amaba a su esposa y a sus hijos; había amado a sus padres; amaba a sus nietos, y amará a los hijos de éstos y querrá vivir con ellos para siempre.
“Ahora bien, no sé cómo se relacionarán las multitudes en la vida venidera, pero supongo que lo encontraré, que me mirará a los ojos y que percibiré en los de él la pregunta: ‘Tú lo sabías? ¿Por qué no me lo dijiste?’ ” (“Una voz de amonestación”, Liahona, enero de 1999, pág. 38).

4. “Abrid vuestra boca y será llena”.

En Doctrina y Convenios, el Señor da instrucciones acerca de qué debemos enseñar y cómo debemos hacerlo al dar a conocer el Evangelio. Nos insta además a compartir el Evangelio sin miedo y nos promete ayudarnos cuando nos sintamos incompetentes.
• Lea los versículos siguientes: D. y C. 11:9; 15:6; 18:6; 31:3–4; 33:10–11; 42:12 y 52:8–9. ¿Qué nos revelan esos versículos acerca de qué deben enseñar los siervos del Señor? ¿Por qué es tan importante el mensaje del arrepentimiento? (Véase D. y C. 18:10–14.)
• Lea D. y C. 18:20–21; 38:41; 42:6; 42:14; 75:4 y 100:7–8. ¿Qué revelan estos versículos sobre cómo deben enseñar los siervos del Señor? ¿Por qué es importante evitar la contención en la enseñanza del Evangelio? ¿Qué quiere decir “alzando vuestras voces como si fuera con el son de trompeta”? (D. y C. 42:6; 75:4). ¿De qué modo podemos ser valientes pero al mismo tiempo mansos al enseñar el Evangelio? (Véase Alma 38:10–12.)
• El Señor exhortó reiteradamente a los élderes a abrir la boca para declarar Su Evangelio, “no temiendo lo que pueda hacer el hombre” (D. y C. 30:11; véase también D. y C. 30:5; 33:8–11). El Señor dijo que Él no se siente complacido con quienes “no quieren abrir su boca… a causa del temor de los hombres” (D. y C. 60:2). ¿Cómo se aplica este principio a nosotros? ¿Qué podemos hacer para vencer el temor de compartir el Evangelio? (Véase D. y C. 19:38; 33:12–14; 75:9–13.)
• Algunos de nosotros dudamos antes de compartir el Evangelio porque no confiamos en nuestra capacidad para expresarnos o para enseñar. ¿Qué podemos hacer para vencer esa aprensión? (Véase D. y C. 11:21; 14:8; 31:3.)
• Sobre el relato de la primera misión de Samuel Smith, que se resume en la actividad para despertar el interés. ¿Por qué se sentiría como un fracasado Samuel Smith después de haber terminado su primera misión? ¿Por qué sabemos que tuvo éxito como misionero? ¿Qué podemos aprender de su experiencia que nos ayude en nuestros esfuerzos misionales?

5. El Señor promete grandes bendiciones a quienes le presten servicio.

  1. a. 
    D. y C. 4:4; 11:3; 75:5.
  2. b. 
    D. y C. 18:15–16.
  3. c. 
    D. y C. 31:5; 84:60–61.
  4. d. 
    D. y C. 31:7; 109:55–57
  5. e. 
    D. y C. 31:11; 84:85; 100:5–6. 
  6. f. 
    D. y C. 31:13; 75:9–13; 84:88. 
  7. g. 
    D. y C. 71:9–10.El Señor hizo esta promesa en una época en que la Iglesia se encontraba bajo el ataque de un implacable apóstata. ¿Cómo puede ayudarnos esa promesa en la actualidad?
  8. h. 
    D. y C. 84:80. Cómo el Señor los ha apoyado mental, física y espiritualmente mientras daban a conocer el Evangelio?
  9. i. 
    D. y C. 100:7–8.

Conclusión

El Señor les bendecirá a medida que compartan el Evangelio con otras personas.