Tuesday, February 21, 2017

Lección # 7 “Los primeros principios y ordenanzas del Evangelio” Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia

Actividad para despertar el interés:
                                                         Pida a un voluntario de la clase que pase al frente, véndele los ojos y pídale que escriba la siguiente frase en la pizarra: Jesús es la luz del mundo. Sáquele la venda de los ojos y pídale que escriba de nuevo la misma frase y que después regrese a su asiento.
• ¿En qué se asemeja el pecar a tener una venda sobre los ojos? 
¿Por qué el ejercer fe en Jesucristo y arrepentirnos de nuestros pecados es como quitarnos la venda de los ojos? 
¿Qué vemos con más claridad cuando nos arrepentimos?
En esta lección se analizan los primeros principios y ordenanzas del Evangelio. Por medio de la fe, el arrepentimiento, el bautismo y el don del Espíritu Santo nos es posible comprender mejor nuestro destino y propósito eternos durante nuestra permanencia terrenal.

Análisis y aplicación

El Señor restauró el Evangelio por medio del profeta José Smith “línea sobre línea, precepto tras precepto” (D. y C. 128:21). 
Algunas de las primeras verdades en restaurarse fueron los primeros principios y ordenanzas del Evangelio. 


 1. El primer principio del Evangelio es la fe en el Señor Jesucristo.

La restauración del Evangelio comenzó con un acto de fe por parte de José Smith. La aparición de Moroni ocurrió también en respuesta a un acto de fe de parte de José, quien indicó que “tenía la más absoluta confianza de obtener una manifestación divina” cuando oró suplicando perdón.
¿Qué significa tener fe en Jesucristo? 
¿Por qué es importante que concentremos nuestra fe en Jesucristo?
• ¿Qué podemos hacer para fortalecer nuestra fe en Jesucristo? (Véase D. y C. 19:23; 88:118; Alma 32:27. 
Es importante que fortalecemos nuestra fe en forma gradual y no por medio de una sola experiencia. Además debemos nutrir nuestra fe constantemente con el fin de mantenerla firme.
• ¿Cuáles son algunas de las circunstancias de la vida diaria que requieren que ejerzamos fe en Cristo? 
¿De qué modo les ha ayudado la fe a vencer el desaliento, la debilidad o cualquier otro tipo de dificultad? 
¿Cómo puede la fe en Cristo fortalecer nuestras relaciones con los demás? (tales como la que hay entre marido y mujer, la que tenemos con los hijos, los padres, o la que existe entre los miembros del barrio o entre vecinos.)
• ¿Cómo podemos demostrar nuestra fe en Cristo? (Véase D. y C. 20:69; Santiago 2:14–17.)
 ¿Por qué la fe en Cristo influye en nuestro deseo de hacer buenas obras?
• Lea D. y C. 8:10 ¿Qué podemos lograr sin fe? 
¿Qué podemos lograr con fe? (Algunas respuestas a esta pregunta pueden encontrarse en D. y C. 35:9; 42:48–51; 63:9–11; Moroni 7:33.)
 ¿En qué forma han visto manifestarse el poder de la fe?
• Uno de los mensajes que se repite con frecuencia en Doctrina y Convenios es la importancia de orar con fe. Por ejemplo, en D. y C. 10:46–52, el Señor dice que el Libro de Mormón se preservó porque los antiguos profetas tuvieron “fe en sus oraciones” de que sería preservado. 
¿Qué función cumple la fe en nuestras oraciones?

2. Por medio del arrepentimiento sincero, participamos de las bendiciones de la Expiación.

El arrepentimiento es un tema principal de Doctrina y Convenios. El Señor enseña la doctrina del arrepentimiento y reiteradamente hace hincapié en la necesidad de arrepentirse. Él promete grandes bendiciones para quienes se arrepientan y castigos para los que no lo hagan.
• ¿Qué es el arrepentimiento? (Véase D. y C. 58:42–43. El arrepentimiento es el proceso de llegar a quedar limpios de nuestros pecados y de recibir perdón por ellos mediante el poder de la expiación del Señor. Para arrepentirnos, debemos confesar y abandonar nuestros pecados y alejarnos de la maldad. Debemos también volver nuestro corazón y nuestra voluntad hacia Dios, esforzándonos sinceramente por obedecer Sus mandamientos. Con el fin de analizar con la clase el proceso del arrepentimiento, véase la segunda sugerencia adicional para la enseñanza.)
• ¿Qué diferencia existe entre el verdadero arrepentimiento y el simple hecho de dejar un mal hábito o de cambiar de comportamiento?
El presidente Ezra Taft Benson explicó: “…arrepentirse significa más que limitarse a corregir o cambiar el comportamiento… el verdadero arrepentimiento se basa en la fe en el Señor Jesucristo y proviene de ella; no hay otro medio… el verdadero arrepentimiento requiere un cambio en el corazón y no sólo en la conducta [véase Alma 5:13]” 
El élder Neal A. Maxwell, del Quórum de los Doce, enseñó que el “arrepentimiento requiere que abandonemos lo malo y nos volvamos a Dios” 
• Lea D. y C. 18:11–13 y 19:16–19 ¿Qué nos enseñan esos pasajes acerca del amor que el Salvador siente por nosotros? 
¿Por qué necesitamos la expiación del Salvador para recibir el perdón de nuestros pecados? (Véase también 2 Nefi 2:6–9.) 
¿Por qué es necesario arrepentirnos para que seamos perdonados por nuestros pecados?
Cuando pecamos, nos volvemos impuros y sujetos a los castigos impuestos por la ley de la justicia. Al ser imperfectos, no podemos volver a ser puros nuevamente ni cumplir con las demandas de la justicia por nosotros mismos. Al expiar nuestros pecados, el Salvador tomó sobre Sí los castigos impuestos por la ley de la justicia y por consiguiente le es posible ofrecer la misericordia y el perdón que necesitamos para llegar a ser puros. Esas bendiciones de la Expiación están a nuestra disposición con la única condición de que nos arrepintamos (Alma 7:14).
• ¿Por qué es necesaria la fe en Jesucristo para que haya un verdadero arrepentimiento?
• ¿Cuáles son las consecuencias del no arrepentirnos de nuestros pecados? (Lean los pasajes de las Escrituras que se dan a continuación y determinen cuáles son esas consecuencias: D. y C. 1:33; 19:17–18 y 29:17; Otras de las consecuencias podrían ser la de distanciarnos de Dios y de los demás, el tener sentimientos de culpa, el tener sentimientos pesimistas o negativos acerca de nuestra propia valía, el justificar otros pecados y el no saber perdonar a los demás.)
Las bendiciones del verdadero arrepentimiento. ¿Qué nos promete el Señor si nos arrepentimos sinceramente de nuestros pecados? (Lean los pasajes de las Escrituras que se dan a continuación y determinen cuáles son esas promesas: D. y C. 1:32; 58:42 y 109:53. 
Cómo el arrepentimiento ha sido una bendición para usted?
(Advertencia: En la clase no deben brindar una confesión detallada de los pecados que pudieran haber cometido.) • 
¿Por qué en ocasiones nos es difícil perdonarnos a nosotros mismos o perdonar a los demás aun cuando el Señor ha prometido perdonarnos si nos arrepentimos?
• ¿Qué podemos hacer para ser más penitentes? 
¿Por qué algunas veces postergamos nuestro arrepentimiento? 
¿Qué podemos hacer para vencer el orgullo, el desaliento, el sentirnos satisfechos de nosotros mismos o cualquier otra cosa que impida nuestro arrepentimiento?
El élder Neal A. Maxwell enseñó: “El arrepentimiento no es una doctrina implacable sino un medio de rescate; y está a disposición tanto del pecador empedernido como de la buena persona que se esfuerza por mejorar” A pesar de que el arrepentimiento pueda ser un proceso difícil, podría a la vez ocasionarnos un gran regocijo si nos alejamos del pecado y nos volvemos a Dios.

3. El bautismo es una ordenanza indispensable.

La fe y el arrepentimiento llevan al bautismo, la primera ordenanza del Evangelio. En Doctrina y Convenios, leemos que el Señor reveló los propósitos, los requisitos y las instrucciones para el bautismo. Por medio del profeta José Smith, Juan el Bautista restauró la autoridad del sacerdocio necesaria para llevar a cabo esta ordenanza (véase la lección 8).
• ¿Cuáles son los propósitos del bautismo? (Véase D. y C. 18:22; 49:13–14. (Entre los propósitos, se encuentran el demostrar nuestra dedicación al Salvador, el recibir la remisión de los pecados, el convertirnos en miembros de la Iglesia, el entrar en la senda que lleva a la exaltación y el prepararnos para recibir el don del Espíritu Santo. Véase también 2 Nefi 9:23; 31:10–13, 17; Mosíah 18:17.) 
• Lea D. y C. 20:37 ¿Qué requisitos debe cumplir la persona para bautizarse? 
¿Qué convenios hacemos con Dios cuando nos bautizamos? (Véase también Mosíah 18:8–10.) 
¿Qué podemos hacer para cumplir mejor con nuestro compromiso de guardar las promesas que le hicimos al Señor cuando nos bautizamos?
• ¿Qué simboliza el bautismo? (Véase D. y C. 76:51; Juan 3:3–5; Romanos 6:3–4. El bautismo por inmersión simboliza la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesucristo. Simboliza además la sepultura de nuestro antiguo ser y nuestro renacimiento en Cristo, y simboliza el quedar limpios de nuestros pecados.)
• ¿Por qué es necesario ser bautizados por alguien que posea la debida autoridad? (Véase D. y C. 22.) 
¿Por qué es necesario que el bautismo se efectúe por inmersión? (Véase D. y C. 20:72–74.) 
¿Por que no es apropiado bautizar a una persona antes de que cumpla ocho años de edad? (Véase D. y C. 20:71; 29:46–47; 68:25; Moroni 8:9–12.)

4. Por medio de la ordenanza de la confirmación, recibimos el don del Espíritu Santo.

Espíritu Santo es miembro de la Trinidad y un “personaje de Espíritu” (D. y C. 130:22). Después del bautismo en el agua, los miembros de la Iglesia reciben el don del Espíritu Santo por medio de la ordenanza de la confirmación (D. y C. 33:15; 35:5–6). A esa ordenanza se la llamó el “bautismo de fuego y del Espíritu Santo” (D. y C. 20:41). El profeta José Smith dijo: “El bautismo de agua no es sino medio bautismo, y no vale nada sin… el bautismo del Espíritu Santo”.
• ¿Qué diferencia hay entre una manifestación del Espíritu Santo y el don del Espíritu Santo?
El élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce, enseñó: “…las manifestaciones del Espíritu Santo se dan para guiar a los que buscan con sinceridad las verdades del Evangelio que les persuadirán a arrepentirse y a bautizarse. El don del Espíritu Santo es más extenso… incluye el derecho a tener Su compañía constante para que siempre podamos ‘…tener su Espíritu con [nosotros]’ (D. y C. 20:77)” 
El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce, comparó las manifestaciones del Espíritu Santo que la persona recibe antes del bautismo con los destellos de los relámpagos que “iluminan por momentos una oscura noche de tormenta”. Él comparó el don del Espíritu Santo que recibe la persona después del bautismo con “los rayos resplandecientes del sol del mediodía, que iluminan el sendero de la vida y todo lo que lo rodea”
• El recibir el don del Espíritu Santo no nos asegura automáticamente que el Espíritu Santo estará siempre con nosotros. ¿Qué debemos hacer para tener siempre junto a nosotros al Espíritu Santo?
El presidente Joseph Fielding Smith dijo: “El Espíritu Santo no mora con la persona que no está dispuesta a obedecer y a guardar los mandamientos de Dios o que viola esos mandamientos intencionadamente” 
• ¿Cuáles son algunas de las funciones del Espíritu Santo? (Escoja algunos de los pasajes de las Escrituras para encontrar algunas de las funciones)
  1. a. 
    D. y C. 18:18; 39:6; 42:14; 75:10; 79:2. (Él es un maestro; véase también Juan 14:26; 16:13; 1 Nefi 10:19; Moroni 10:5.)
  2. b. 
    D. y C. 39:6. (Él es un Consolador; véase también Juan 14:16.)
  3. c. 
    D. y C. 42:17; 100:8. (Él da testimonio; véase también Juan 15:26; Alma 5:46.)
  4. d. 
    D. y C. 11:12. (Él nos induce a hacer lo bueno, a andar humildemente y a juzgar con rectitud).
  5. e. 
    D. y C. 11:13; 76:10. (Él ilumina nuestra mente y llena nuestra alma de gozo.)
  6. f. 
    D. y C. 84:33. (Por medio de Él somos santificados; véase también 3 Nefi 27:20.)
  7. g. 
    D. y C. 31:11; 75:27; 84:85. (Él nos inspira para saber a dónde ir, qué hacer y qué decir.)
Cómo el Espíritu Santo los ha bendecido de ésas o de otras formas. Qué podemos hacer para disfrutar de estas bendiciones más plenamente en nuestra vida. Es un privilegio tener la compañía de uno de los miembros de la Trinidad. 

5. Debemos perseverar, con fe, hasta el fin para recibir la vida eterna.

Cuando nos bautizamos, entramos en el camino que lleva a la exaltación. Sin embargo, el bautismo por sí solo no nos asegura que seremos exaltados. Como el Señor nos amonesta con frecuencia en Doctrina y Convenios, debemos también guardar los convenios que hemos hecho en el bautismo y perseverar fielmente hasta el fin de nuestra vida.
• Lea 2 Nefi 31:19–20 y D. y C. 14:7 ¿Qué significa perseverar hasta el fin? 
¿Qué bendiciones nos ha prometido el Señor si perseveramos hasta el fin?
• ¿Qué experiencias han tenido que les han enseñado el valor del permanecer fieles a sus creencias y convenios?
• Lea D. y C. 24:8 el perseverar hasta el fin comprende el permanecer fieles aun durante las pruebas que podamos experimentar en esta vida. 
¿Qué podemos hacer para permanecer fieles durante los tiempos difíciles? 
Qué les ha ayudado a soportar las experiencias difíciles que hayan tenido en su vida?

Conclusión

Si perseveramos fielmente hasta el fin, recibiremos la exaltación.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

1. “El escudo de la fe” (D. y C. 27:17)

Lea D. y C. 27:15, 17. El presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce, habla sobre este pasaje de las Escrituras, dijo:
“[La armadura de la] fe no se fabrica en una armería sino en la ‘industria’ casera del hogar.
“El propósito fundamental de todo lo que enseñamos es unir a padres e hijos con fe en el Señor Jesucristo, que sean felices en su casa, que estén sellados en un matrimonio eterno y ligados a sus generaciones; y que tengan la seguridad de la exaltación en la presencia de nuestro Padre Celestial…
“…Por tanto, nuestros líderes instan a los miembros a comprender que aquello que sea de más valor debe hacerse en el hogar. Algunos todavía no se dan cuenta de que muchas de las actividades que se llevan a cabo fuera del núcleo familiar, aun cuando bien intencionadas, dejan muy poco tiempo libre para hacer y ajustar la armadura de la fe en el hogar” 
• ¿De qué modo pueden trabajar juntos padres e hijos para fabricar y fortalecer la armadura de la fe en la familia?

2. El proceso del arrepentimiento

• ¿Qué debemos hacer para arrepentirnos? ¿Qué enseña D. y C. 58:43 y 61:2 acerca del proceso del arrepentimiento? ¿Por qué es la confesión una parte importante del arrepentimiento? ¿Por qué es importante abandonar nuestros pecados como parte del arrepentimiento?
El élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce, hizo una reseña de los elementos esenciales del arrepentimiento, de la siguiente forma:
El dolor por haber pecado:… Eso… despertará en ti el deseo sincero de cambiar y la disposición a someterte a todo requisito para alcanzar el perdón…
El abandono del pecado: Es la determinación inalterable y permanente de no repetir la transgresión…
“Confesar el pecado: Siempre debes confesar tus pecados al Señor; pero si son graves, como la inmoralidad, debes confesarlos también al obispo o presidente de estaca…
“La restitución: Debes restaurar en todo lo posible lo que hayas robado, dañado o manchado…
La obediencia a todo los mandamientos: La obediencia total te brinda el pleno poder del Evangelio… y comprende acciones que quizás no consideres parte del arrepentimiento, como asistir a las reuniones, pagar el diezmo y servir y perdonar a los demás…
“Reconocer al Salvador: De todos los pasos necesarios para el arrepentimiento, testifico que el más importante es que tengas la convicción de que el perdón se recibe por causa del Redentor” 

3. Presentaciones de grupo

Lleve a la clase el juego de láminas Las bellas artes del Evangelio (34730 002). Divida la clase en dos grupos y entregue a cada uno de ellos la mitad de las láminas. Después pídales que tomen algunos minutos para preparar un mensaje utilizando las láminas para enseñar sobre los primeros principios y ordenanzas del Evangelio. Aliéntelos a utilizar entre 5 y 10 láminas. Conceda a cada grupo tiempo para dar su presentación.

Sunday, February 19, 2017

Lección # 6 “…hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo” Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia


Actividad para despertar el interés:

Muestre un aparato de radio a la clase, pero no lo encienda. 
¿Por qué no podemos oír lo que se está transmitiendo?
• Encienda la radio pero no la sintonice en ninguna estación. 
¿Qué debemos hacer antes de poder escuchar una estación de radio con claridad? 
¿Por qué el escuchar al Espíritu Santo se puede comparar con el sintonizar una estación de radio? (El hacer un esfuerzo por buscar la guía del Espíritu Santo se puede comparar con el encender una radio. El hacer lo necesario por recibir la inspiración del Espíritu Santo se puede comparar con el sintonizar la radio en una estación o reparar el aparato si fuera necesario.)
Esta lección tiene por objeto aprender a reconocer la revelación personal que se recibe mediante el Espíritu Santo.

Análisis y aplicación

Cómo se aplican los pasajes seleccionados de las Escrituras a la vida diaria?
Ésta es la segunda de dos lecciones acerca de la revelación personal. En la lección 5 se trata cómo prepararse para recibir revelación personal, mientras que en ésta se analiza cómo reconocer la revelación personal.

1. Comprender cómo el Espíritu Santo se comunica con nosotros.

La revelación se puede recibir de muchas formas. Entre ellas se encuentran apariciones del Señor o de Sus mensajeros, la voz del Señor o de Sus mensajeros, visiones y sueños. Sin embargo, por lo general, la revelación se recibe por medio de la comunicación del Espíritu Santo a nuestra mente y de un sentimiento en nuestro corazón. El Espíritu Santo es miembro de la Trinidad; Él es un revelador que nos enseña, nos consuela, nos amonesta, nos fortalece y nos guía.
El Espíritu Santo se comunica con nosotros de varias formas. Analicemos las siguientes escrituras:
a. Doctrina y Convenios 8:2–3; 85:6. (Él utiliza una voz suave y apacible para comunicarse con nuestra mente y nuestro corazón.) Véase también 1 Reyes 19:12; 1 Nefi 17:45; Helamán 5:30.
El élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce, enseñó: “Las visiones sí ocurren. Se escuchan voces de más allá del velo. Esto lo sé. Pero estas experiencias son excepcionales… La mayoría de las revelaciones que reciben los líderes y los miembros de la Iglesia llegan por medio de una voz quieta y apacible, o de un sentimiento, en vez de una visión o una voz que habla palabras específicas que podemos escuchar. Testifico de la realidad de ese tipo de revelación, la cual he llegado a conocer como una experiencia familiar, e incluso diaria, que me guía en la obra del Señor” (“Teaching and Learning by the Spirit,” Ensign, marzo de 1997, pág. 14).
El élder Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce, enseñó: “Esas comunicaciones espirituales delicadas y refinadas no se pueden ver con los ojos ni escuchar con los oídos y, aun cuando se describen como una voz, es una voz que se siente más que se oye” (That All May Be Edified, pág. 335).
• ¿Por qué es importante comprender este principio de cómo se comunica el Espíritu Santo? 
¿Cuáles son los peligros del esperar a que la comunicación divina llegue en forma más dramática o espectacular?
El élder Dallin H. Oaks advirtió:
“Algunas personas… se han dedicado a buscar exclusivamente las grandes manifestaciones que se registran en las Escrituras y no han logrado reconocer la voz suave y apacible que se les ha dado… Es preciso que sepamos que el Señor muy pocas veces habla alzando la voz; Sus mensajes casi siempre vienen en un susurro…
“A causa de que no entienden estos principios sobre la revelación, algunas personas esperan experimentar algún acontecimiento milagroso para luego reconocer que tienen un testimonio. No se dan cuenta de que para la mayoría de la gente… el obtener un testimonio no es un evento sino un proceso” (“La enseñanza y el aprendizaje por medio del Espíritu”, Liahona, mayo de 1999, págs. 21, 24).
b. Doctrina y Convenios 6:15; 11:13–14. (Él ilumina nuestra mente.)
• ¿De qué modo ilumina el Espíritu nuestra mente?
El Espíritu puede iluminar nuestra mente con nuevas ideas o conocimientos, destellos de inspiración o sentimientos o impresiones fuertes (véase, por ejemplo, D. y C. 128:1). El profeta José Smith enseñó que la revelación puede llegar como “una corriente de ideas” que fluya en la mente como “inteligencia pura” 
c. Doctrina y Convenios 6:22–23. (Él lleva paz a nuestra mente.)
Oliver Cowdery estuvo hospedándose en casa de los padres de José Smith durante algún tiempo antes de conocer al Profeta. Durante esa época, Oliver oró y recibió una apacible seguridad de que el llamamiento y la obra de José eran divinos. Oliver viajó entonces a Harmony, Pensilvania, y comenzó su obra como escribiente de José en la traducción del Libro de Mormón. Poco después, Oliver deseó recibir “más testimonio” de la convicción que había recibido antes (Doctrina y Convenios 6:22).
• ¿Qué reveló el Señor a Oliver Cowdery acerca de su deseo de recibir “más testimonio” de la misión divina del Profeta? (Véase D. y C. 6:22–23.) 
Que experiencias han tenido en las que el Espíritu haya hablado paz a su mente?
 ¿Qué podemos hacer para confiar más en la paz que el Espíritu hable a nuestra mente?
d. Doctrina y Convenios 9:7–8. (Él puede hacer que el pecho arda dentro de nosotros.) Véase también Lucas 24:32.
Aun cuando el contexto de D. y C. 9 se relaciona con el intento de Oliver Cowdery de traducir el Libro de Mormón, los principios se aplican también a la revelación personal. Un ardor dentro del pecho es sólo una de las formas en que el Espíritu Santo se comunica con nosotros. 
El presidente Boyd K. Packer explicó: “Ese ardor en el pecho no es simplemente una sensación física; es más como una luz cálida que brilla dentro del ser mismo” 
El élder Dallin H. Oaks dijo: “He conocido a personas que me han dicho que nunca han recibido una confirmación del Espíritu Santo porque nunca han sentido que su pecho ‘arda dentro’ de ellas. 
¿Qué significa que ‘tu pecho arda dentro de ti’? 
¿Tiene que ser un sentimiento de calor físico como el calor que produce la combustión? 
Si ése es el significado, nunca he experimentado ese ardor en el pecho. Seguramente la palabra ‘arda’ en este pasaje de Escritura representa un sentimiento de consuelo y serenidad”
 Doctrina y Convenios 98:12. (Él por lo general revela las cosas “línea sobre línea, precepto tras precepto” en lugar de todas a la vez.)
Por lo general recibimos revelación de acuerdo con nuestra preparación para recibirla. A medida que estemos más preparados, más revelación recibiremos. El élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce, enseñó:
“Cuando buscamos inspiración para las decisiones, el Señor nos da suaves impresiones que nos hacen pensar, ejercer la fe, esforzarnos, luchar a veces, y poner manos a la obra. Es raro que la solución total de un asunto sumamente importante o complejo aparezca de pronto. La mayoría de las veces aparece parte por parte, sin que podamos tener a la vista el fin” 
2. Advertencias acerca de la revelación personal.
Analicemos los siguientes pasajes de las Escrituras:
a. Doctrina y Convenios 109:44. (Debemos pedir en oración que se haga la voluntad del Señor y estar dispuestos a someternos a ella.) Véase también Mateo 6:10.
• ¿Por qué es importante someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios cuando buscamos revelación personal?
• ¿Cómo podemos saber cuando Dios nos contesta “no”? (Experimentaremos un sentimiento negativo, confusión, inquietud y malestar o un “estupor de pensamiento” [D. y C. 9:9]. 
• ¿Qué debemos hacer cuando la contestación a una oración sincera, acerca de algo que deseemos mucho, no sea la que deseemos? 
¿Por qué esa clase de experiencias podrían sernos beneficiosas?
b. Doctrina y Convenios 88:68. (Debemos recordar que la revelación la recibiremos en el momento y de la manera que el Señor considere convenientes.)
No siempre recibimos revelación en el momento o en la forma en que esperamos. Si tratamos de forzar el recibir revelación, cuándo y cómo la deseamos, podríamos ser engañados. El élder Dallin H. Oaks, enseñó:
“…el Señor nos hablará por medio del Espíritu a Su propio tiempo y a Su propia manera. Muchas personas no entienden este principio; creen que cuando estén listas y cuando les parezca conveniente, pueden acudir al Señor y Él les contestará de inmediato, y hasta de la manera precisa en que ellas lo hayan solicitado. La revelación no viene de esa manera…
“El principio que se recalca en esta revelación [D. y C. 88:68] se aplica a todas las comunicaciones que provienen de nuestro Padre Celestial: ‘…será en su propio tiempo y a su propia manera, y de acuerdo con su propia voluntad’.
No podemos forzar las cosas espirituales”.
c. Doctrina y Convenios 28:2, 6–7; 43:2–4. (Recibimos revelación de acuerdo con nuestra mayordomía y nuestras responsabilidades.)
El profeta José Smith enseñó: “…es contrario al sistema de Dios que un miembro de la Iglesia, o cualquier otro, reciba instrucciones para los que poseen una autoridad mayor que la de ellos” 
Poco antes de su llamamiento de Apóstol, el hermano Dallin H. Oaks explicó: “La casa de nuestro Padre Celestial es una casa de orden… Solamente el Presidente de la Iglesia recibe revelación para guiar a la Iglesia entera… La persona que recibe revelación para guiar al barrio es el obispo… Las personas reciben revelación para guiar su propia vida. Pero cuando una persona declara que ha recibido revelación para guiar a otra, y ésta no está bajo su responsabilidad —tal como un miembro de la Iglesia que afirme haber recibido revelación para guiar la Iglesia entera o una persona que diga que la ha recibido para guiar a otra sobre la cual no tiene ninguna autoridad de acuerdo con el orden de la Iglesia—, se puede estar seguro de que tal revelación no proviene del Señor” (“La revelación”, Liahona, diciembre de 1983, págs. 39–40).
• ¿Por qué es importante este principio para gobernar la Iglesia? 
¿Por qué es importante comprenderlo en nuestras relaciones con otras personas? 
d. Doctrina y Convenios 11:12–14; 50:23–24. (Debemos discernir si la revelación viene o no de Dios.)
Es importante discernir si una revelación en verdad proviene de Dios. En ocasiones, lo que pensamos que es una revelación en realidad es una proyección de nuestros propios deseos; y, otras veces, se reciben revelaciones falsas de Satanás.
• ¿Cómo podemos saber si una revelación proviene de Dios? ( D. y C. 11:12–14; 50:23–24. (Las revelaciones de Dios estarán siempre en armonía con las Escrituras y con el consejo de los profetas vivientes; serán edificantes; no nos guiarán a hacer algo que sea contrario a los principios de la rectitud.)
La Primera Presidencia dijo: “Cuando… la inspiración transmite algo que no está en armonía con las revelaciones aceptadas de la Iglesia, o algo contrario a las decisiones de las designadas autoridades de ella, los Santos de los Últimos Días deben saber que no es de Dios por más verosímil que parezca… Cualquier cosa que esté en desacuerdo con lo que proviene de Dios por medio de la cabecera de la Iglesia no debe aceptarse como auténtica.

3. Cuando no se recibe o no se reconoce la revelación.

• ¿Qué debemos hacer cuando no se recibe la revelación personal cuando lo deseamos?
  1. a. 
    Ser pacientes y continuar esperando fielmente en el Señor (D. y C. 98:2). Él nos contestará en Su momento. El tener paciencia nos ayuda a progresar espiritualmente y a cultivar atributos divinos. Aun los profetas deben ejercer paciencia al buscar la guía divina.
  2. b. 
    Aumentar nuestros esfuerzos por estar en armonía espiritualmente y, de esa forma, recibir y reconocer la inspiración del Espíritu.
  3. c. 
    Aumentar nuestros esfuerzos por estudiar y orar, teniendo siempre en cuenta que quizás no lo hayamos hecho por el tiempo suficiente ni tan fiel ni sinceramente como deberíamos.
  4. d. 
    Ser más fieles en obedecer los mandamientos (Isaías 59:2).
  5. e. 
    Dejar el asunto a un lado por algún tiempo. En ocasiones, recibimos destellos de inspiración cuando menos los esperamos, cuando nuestra mente no está tan absorta en el asunto que nos preocupa.
  6. f. 
    Darnos cuenta de que quizás estemos pidiendo consejo con respecto a cosas que debemos resolver por nosotros mismos, al utilizar nuestro buen juicio basado en el estudio y la razón. En esos casos, el Señor quizás deje que nosotros tomemos la decisión por nuestra cuenta (por ejemplo, véase D. y C. 58:25–28; 60:5; 61:22; 62:5). El Señor muchas veces nos permite tomar nuestras propias decisiones con rectitud.
  7. g. 
    Determinar si no habremos recibido ya una respuesta que no hayamos aceptado porque no era la que esperábamos. Si seguimos insistiendo en lo que queremos, es posible que cerremos la comunicación del Espíritu con nosotros.
El élder Boyd K. Packer aconsejó:
“En ocasiones luchan con un determinado problema y por alguna razón no reciben ninguna contestación, y se preguntan: ‘¿Qué sucede? ¿Qué es lo que estoy haciendo mal?’ Es posible que no estén haciendo nada mal, sino que no hayan estado haciendo lo correcto durante la cantidad de tiempo suficiente. Recuerden que no pueden forzar las cosas espirituales. A veces nos sentimos confundidos simplemente porque no estamos dispuestos a aceptar una respuesta negativa…
“No estén pensando permanentemente en preguntas complejas y sigan adelante con su vida; pero mediten y oren en forma silente y persistente en cuanto a ellas.
“La respuesta quizás no les llegue como un relámpago, sino que tal vez se les manifieste en forma de una pequeña inspiración aquí y allí, ‘línea sobre línea, precepto tras precepto’ (D. y C. 98:12).
“Algunas respuestas las encontraremos leyendo las Escrituras o al escuchar a determinados oradores; y, algunas veces, cuando sea importante, habrá respuestas que vendrán por intermedio de una inspiración en verdad directa, tan potente y nítida que resultará inconfundible”

Conclusión

Cada uno de nosotros tiene el privilegio y la responsabilidad de llegar a hablar con fluidez el lenguaje del Espíritu, Si se esforza lo que sea necesario por recibir y reconocer la inspiración del Espíritu Santo. Al prepararnos y al escuchar con atención, recibiremos “revelación tras revelación” por medio del Espíritu Santo (D. y C. 42:61).

Una advertencia acerca de la revelación relacionada con el matrimonio

En la siguiente advertencia que hizo el élder John H. Groberg, de los Setenta, se explica un importante principio relacionado con el buscar la guía divina acerca de con quién contraer matrimonio:
“Deseo… advertirles que no es posible que sólo una de las partes reciba revelación de Dios en relación a un matrimonio eterno. Sólo cuando las dos partes que forman la pareja sientan de la misma forma, se tendrá entonces la seguridad de que la respuesta proviene del Señor. Quienes traten de forzar a otra persona a hacer algo aduciendo una supuesta revelación personal están perjudicándose terriblemente a sí mismos y a sus amigos” 

 El proceso por el que pasó el presidente Joseph F. Smith para recibir su testimonio

“Cuando me inicié en el ministerio en mi juventud, frecuentemente iba y le pedía al Señor que me manifestara alguna cosa maravillosa, a fin de que pudiese recibir un testimonio. Pero el Señor no me concedió milagros, y me mostró la verdad línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí, hasta que me hizo saber la verdad desde la corona de mi cabeza hasta la planta de mis pies, y hasta que fui completamente depurado de la duda y del temor. No tuvo que enviar a un ángel de los cielos para hacerlo, ni tuvo que hablar con trompeta de arcángel. Mediante el susurro de la voz quieta y delicada del Espíritu del Dios viviente, Él me dio el testimonio que poseo; y por este principio y poder dará a todos los hijos de los hombres un conocimiento de la verdad” (Doctrina del Evangelio, pág. 7).