Tuesday, April 28, 2015

“¿Y quién es mi prójimo?”... Lección # 14 del Nuevo Testamento

Actividad para despertar el interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad (o una de su preferencia) para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.
Invite a un padre o a una madre con un hijo pequeño (de tres a cinco años de edad) a llevar al niño a la clase, a presentarlo y a describir algunas de sus cualidades admirables. Después que termine, pida a los miembros de la clase que piensen en las cualidades de niño que Jesús desea que tengamos. Escriba las respuestas en la pizarra.
En esta lección se analiza la importancia de desarrollar las cualidades de niño y de tratar a todas las personas con humildad y bondad.

 Jesús enseña que debemos volvernos como niños pequeños.

Lean y analicen Mateo 18:1–6, 10–11, 14.
• ¿Por qué piensan que a los discípulos les preocupaba quién sería el más grande en el reino del Señor? (Mateo 18:1; Marcos 9:33–34.) ¿Cómo podríamos nosotros cometer a veces errores similares? ¿Cómo podemos dejar de lado esas preocupaciones?
• Jesús les aconsejó que para los que deseen alcanzar la verdadera grandeza en Su reino debe volverse como un niño, (Mateo 18:2–4; Marcos 9:35.) ¿Por qué a veces es difícil seguir ese consejo? ¿Cómo se compara ese consejo con lo que enseña el mundo en cuanto a la manera de alcanzar la grandeza?
¿Qué significa volverse como niños pequeños? (Mosíah 3:19). Aunque los niños no son perfectos, tienen muchas cualidades que debemos desarrollar para heredar el reino de los cielos. Entre esas cualidades se cuentan la humildad, la mansedumbre y el estar dispuestos a creer. ¿Qué han aprendido de los niños? ¿Cómo podemos volvernos más similares a los niños y más sumisos a la voluntad de nuestro Padre Celestial?
¿Qué significa hacer “tropezar a alguno de estos pequeños y cuales son las formas de hacerles que tropiecen”? (Mateo 18:6.) El ser un mal ejemplo, el criticarles sin bondad, el no enseñarles y el abusar de ellos. ¿Cómo considera el Señor esas ofensas? (Mateo 18:6.)
El élder M. Russell Ballard dijo: “…escuchamos informes desalentadores de padres o tutores que se encuentran tan apartados del Espíritu de Cristo que maltratan a los niños. Ya sea maltrato físico o verbal —o del menos obvio pero igualmente dañino, el abuso emocional— es una abominación y una seria ofensa a Dios” (Liahona, julio de 1991, pág. 87).
• ¿Cómo podríamos atender mejor a los pequeños si nosotros mismos fuéramos como niños? ¿Qué podemos hacer para llevar a cabo la voluntad de Dios de que “[no] se pierda uno de estos pequeños”? (Mateo 18:14.)

Por medio de la parábola del siervo que no tuvo misericordia, Jesús enseña acerca del perdón.

Lean y analicen Mateo 18:15, 21–35.
• En Mateo 18:15, ¿qué dijo el Señor que debemos hacer si alguien nos ha ofendido? ¿Por qué es ésta la mejor manera de resolver los conflictos?
• ¿Cómo respondió Jesús cuando Pedro le preguntó cuántas veces debía perdonar? (Véase Mateo 18:22. Jesús usó ese número elevado para enseñar que siempre debemos perdonar a los demás. ¿Por qué a veces es difícil perdonar? ¿Qué bendiciones han recibido al perdonar a otros o al ser perdonados por ellos?
• Con el fin de recalcar la importancia de perdonar a los demás, Jesús dio la parábola del siervo que no tuvo misericordia (Mateo 18:23–35). ¿A quiénes representan el rey y los siervos? (Mateo 18:35). El rey representa a nuestro Padre Celestial, y los siervos nos representan a nosotros. ¿Por qué somos semejantes al siervo del rey en lo que respecta a la deuda que tenemos con el Señor? (Véase Mateo 18:24–27.) ¿Qué debemos hacer para que se nos perdone nuestra “deuda”?
• ¿Qué podemos aprender del ejemplo del rey en cuanto a perdonar a otros? (Mateo 18:33.) ¿Cuáles son algunos de los peligros de no perdonar a otros? (Mateo 18:34–35.)

Por medio de la parábola del buen samaritano, Jesús enseña acerca del amor.

• ¿Cómo respondió Jesús cuando el intérprete de la ley le preguntó: “¿Y quién es mi prójimo?” (Véase Lucas 10:29–37.) ¿Qué nos enseña esta parábola acerca de quién se considera que sea nuestro prójimo?
El presidente Howard W. Hunter dijo: “Debemos tener presente que si bien nosotros hacemos nuestras amistades, Dios ha hecho a nuestro prójimo — y lo coloca en todas partes. El amor no debe tener límites; nuestras lealtades no deben ser estrechas” (Liahona, enero de 1987, pág. 34).
• ¿Qué hicieron el sacerdote y el levita cuando vieron al hombre que había sido asaltado y herido? (Lucas 10:31–32.) ¿Cuáles son algunas formas en que las personas necesitan ayuda hoy día? ¿Cuáles son algunos pretextos para no ayudar a los necesitados? (En Mosíah 4:16–19 se encuentra un ejemplo.)
• ¿Cómo ayudó el buen samaritano al hombre que había sido asaltado y herido? (Lucas 10:33–35.) ¿Qué características de buen semejante tenía el samaritano? ¿Qué bendiciones han recibido ustedes de “buenos samaritanos”? ¿Cómo podemos nosotros ser buenos samaritanos? (Mosíah 4:26.)

Conclusión

Testifique de la importancia de seguir el ejemplo del Salvador volviéndonos humildes, perdonando a los demás y demostrando amor los unos por los otros. Invite a los miembros de la clase a vivir estas enseñanzas.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. María y Marta.

Pida a un miembro de la clase que lea Lucas 10:38–42.
• ¿De qué manera estaba Marta sirviendo al Señor? ¿Cuál era “la buena parte” que había escogido María? ¿Cómo es que a veces estamos “[preocupados] con muchos quehaceres” al grado que no recibimos a Jesús como debemos? ¿Qué podemos aprender de estos versículos?

2. “Dejad a los niños venir a mí” (Marcos 10:14).

Al analizar la enseñanza del Salvador de que debemos volvernos como niños pequeños, tal vez deseen hablar también de la ocasión en que Jesús bendijo a los niños, en Marcos 10:13–16.
• ¿Cómo respondieron los discípulos de Jesús cuando le presentaron a los niños? (Véase Marcos 10:13.) ¿Qué dijo Jesús a Sus discípulos? (Véase Marcos 10:14–15.) ¿Qué hizo Jesús por los niños? (Véase Marcos 10:16.) ¿Qué podemos aprender de este relato acerca de Jesús? ¿Qué podemos hacer para seguir mejor el ejemplo que Él nos dio en este relato?

3. Análisis adicional de Mateo 18.

• Analicen Mateo 18:8–9 y Marcos 9:43–48 (véase también Mateo 5:29–30). ¿Qué significan estos versículos? (En la Traducción de José Smith, Marcos 9:40–48, se aclara que los elementos ofensores son las personas que nos apartan del camino. Es mejor terminar nuestra relación con las personas que permitirles que nos conduzcan al pecado. (Véase Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 225.)
• En la Traducción de José Smith, Mateo 18:11, Jesús dice que los niños pequeños no necesitan arrepentirse (Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 224). ¿Por qué es así? (Véase Moroni 8:11–12.) ¿En qué sentido “viven en Cristo” los niños pequeños? (Véase Moroni 8:12; D. y C. 29:46–47.) ¿Qué tenemos que hacer para “[vivir] en Cristo”? (Véase Mateo 18:4; Mosíah 3:19; Moroni 8:10.)
• Lean Mateo 18:11–14. ¿Cómo podemos aplicar a nuestra vida la parábola de la oveja perdida? ¿Cómo han sido bendecidos ustedes o algún conocido suyo porque alguien más siguió el principio que se enseña en esta parábola?

4. “Designó el Señor también a otros setenta” (Lucas 10:1).

• Analicen Lucas 10:1–24. ¿Cómo se comparan las instrucciones del Señor a los Setenta con las que dio a los Doce en Mateo 10? ¿Cuáles son las responsabilidades de los Setenta en la actualidad? (Véase D. y C. 107:25, 34, 38, 93–97.)

5. La santidad de la relación matrimonial.

Explique que en Mateo 19:1–12 se describe una situación en la que los fariseos intentaron atrapar a Jesús preguntándole acerca de la legalidad del divorcio (véase también Marcos 10:1–12). El divorcio era un tema que se discutía mucho entre los eruditos y los líderes judíos, y los fariseos tenían la esperanza de que la respuesta de Jesús a su pregunta les permitiera incitar la ira entre los judíos. Pida a un miembro de la clase que lea en voz alta Mateo 19:3–9.
• ¿Cuál fue la respuesta de Jesús a la pregunta de los fariseos, en el versículo 3? (Véase Mateo 19:4–6. Él les dijo que el divorcio no era ordenado por Dios.) ¿Por qué permitió Moisés el divorcio entre los israelitas? (Véase Mateo 19:7–8.)
Explique que en el Israel antiguo, el hombre podía repudiar, o sea, divorciar a su mujer por motivos insignificantes. Jesús enseñó que en un mundo perfecto, como lo es el reino celestial, el divorcio no existe. Debido a que la tierra aún no es perfecta, el divorcio se permite, pero no debe ocurrir excepto por los motivos más serios. En Mateo 19:9 se indica que un hombre que repudió a su mujer por un motivo frívolo seguía casado con ella a los ojos de Dios, por lo que cometía adulterio si se casaba con otra mujer. (Véase de James E. Talmage, Jesús el Cristo, 1964, págs. 498–500, 509; véase también de Bruce R. McConkie, The Mortal Messiah, 4 tomos, 1979–1981, tomo 2, págs. 138–139.)
• ¿Qué papel desempeñan en el matrimonio la humildad, el perdón y el amor? ¿Cómo puede ayudarnos a fortalecer nuestro matrimonio y otras relaciones el esforzarnos por ser más semejantes a Cristo?
• ¿Cómo podemos ayudar a las personas que hayan sufrido el trauma de un divorcio?

6. Actividad para los jóvenes.

Escriba (o pida a los miembros de la clase que lo hagan) preguntas acerca de la lección en pequeñas hojas de papel. (Para que sirva de repaso, escoja preguntas que aparezcan en cada una de las secciones de esta lección.) Coloque los papeles en una bolsa o caja. Pida a los alumnos que dispongan las sillas en un círculo, y coloque la bolsa o caja en el centro. Permita que por turnos los miembros de la clase tomen una pregunta de la bolsa o caja y la contesten. (Consulte La enseñanza: el llamamiento más importante, págs. 134–136.)

Mayo "¿Qué significa compartir el testimonio?"....Ven Sigueme (Escuela Dominical)

   
 Un testimonio es una confirmación espiritual de la veracidad del Evangelio conferida por el Espíritu Santo. Cuando expresamos el testimonio por el poder del Espíritu, declaramos a los demás aquello que sabemos que es verdad. El fundamento de un testimonio es el conocimiento de que nuestro Padre Celestial vive y nos ama, que Jesucristo es nuestro Salvador, que por medio del profeta José Smith se ha restaurado Su evangelio y que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la Iglesia verdadera del Salvador.


Estudie con espíritu de oración los siguientes pasajes de las Escrituras y recursos. ¿Qué puede ayudar a los jóvenes a entender lo que significa dar testimonio?
Mateo 16:13–19Mosíah 3:17Alma 5:45–487:13D. y C. 76:22–24 (Ejemplos de testimonios en las Escrituras)
Alma 4:18–20 (El poder de dar testimonio)
Alma 11:39–4112:115:12 (El testimonio de Amulek tiene una poderosa influencia en Zeezrom)
  • Pida a los jóvenes que se imaginen que invitan a un amigo a la Iglesia el domingo de ayuno y el obispo invita a los miembros del barrio a dar su testimonio. ¿Cómo responderían si su amigo les pregunta: “Qué significa compartir el testimonio?” Un testimonio es una confirmación espiritual de la veracidad del Evangelio conferida por el Espíritu Santo. Cuando expresamos el testimonio por el poder del Espíritu, declaramos a los demás aquello que sabemos que es verdad. El fundamento de un testimonio es el conocimiento de que nuestro Padre Celestial vive y nos ama, que Jesucristo es nuestro Salvador, que por medio del profeta José Smith se ha restaurado Su evangelio y que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la Iglesia verdadera del Salvador..                                                                   El presidente Brigham Young aprendió esta verdad antes de ser bautizado como miembro de la Iglesia. El testimonio de un humilde misionero le ayudó a sentir el poder de conversión del Espíritu Santo. Tiempo después comentó: “Cuando vi a un hombre sin elocuencia ni el talento para hablar en público que sólo podía decir, ‘Yo sé, por el poder del Espíritu Santo, que el Libro de Mormón es verdadero, que José Smith es un Profeta de Dios’, el Espíritu Santo que emanaba de aquella persona iluminó mi entendimiento y la luz, la gloria y la inmortalidad se manifestaron ante mí” (enJournal of Discourses, 1:88). Pero:
  • ¿Qué es un testimonio? Es muy importante entender lo que es un testimonio y lo que no lo es. En primer lugar, no es una exhortación, ni un llamado al arrepentimiento, ni una narración de un viaje,tampoco un sermón ni una instrucción. Es una simple y directa declaración de creencia: un sentimiento, una seguridad, una convicción. Generalmente se declara en primera persona del singular en un firme verbo que expresa creencia, tal como: “Sé que…”, “Testifico que…”, “Doy testimonio de que…”, o “Tengo la firme convicción de que…” Usted probablemente haya escuchado a testigos especiales de Jesucristo emplear estas palabras: “Les doy mi testimonio de que…” o “Testifico que…” Los testimonios con frecuencia son más poderosos cuando son breves, concisos y directos.

                                    Tiene usted un testimonio del Libro de Mormón?

Encuentre ejemplos en las Escrituras de personas que hayan expresado su testimonio (como las que se sugieren en esta reseña). A medida que compartan lo que encuentren, aliéntelos a analizar las distintas formas en que pueden dar testimonio (maneras tanto formales como informales) puede formar algunos grupos en la clase o individualmente..
                                                      Video "Un hombre sin elocuencia"

Compartan una experiencia en la que fueron conmovidos por el testimonio sencillo y sincero de otra persona. ¿Acerca de qué fue ese testimonio en particular que les llegó al corazón?

Pida a los jóvenes que compartan lo que hayan aprendido. ¿Comprenden cómo compartir su testimonio? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a este tema?




Monday, April 27, 2015

Capítulo 9: "Los profetas de Dios".... Principios del Evangelio

"Los profetas son los representantes de Dios en la tierra"


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    ¿Qué poderes y dones posee un profeta?
“Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).
Muchas personas viven en la obscuridad, inseguras con respecto a la voluntad de Dios. Creen que los cielos están cerrados y que la gente debe enfrentar sola los peligros del mundo. ¡Cuán afortunados somos los Santos de los Últimos Días! Nosotros sabemos que Dios se comunica con la Iglesia por medio de Su profeta. Con un corazón agradecido, los Santos cantan por todo el mundo: “Te damos, Señor, nuestras gracias que mandas de nuevo venir profetas con tu Evangelio, guiándonos cómo vivir” (Himnos, Nº 10).
Un profeta es un hombre llamado por Dios para ser Su representante en la tierra. Cuando un profeta habla en nombre de Dios, es como si Dios mismo estuviera hablando (véase D. y C. 1:38). Un profeta es también un testigo especial de Cristo que testifica de Su divinidad y enseña Su evangelio. Un profeta enseña la verdad e interpreta la palabra de Dios; llama a los que no son justos al arrepentimiento y recibe revelaciones y dirección del Señor para nuestro beneficio. Él puede ver el futuro y predecir lo que va a acontecer con el fin de poner al mundo sobre aviso.
Un profeta puede proceder de varios estilos de vida. Puede ser joven o anciano, con una gran educación académica o no instruido; puede ser granjero, abogado o maestro. Los profetas de la antigüedad utilizaban túnicas y llevaban un bastón. Los profetas modernos visten traje (terno) y llevan portafolio. ¿Qué es entonces lo que determina que alguien es un verdadero profeta? Un profeta verdadero siempre es elegido por Dios y llamado por medio de la autoridad correspondiente del sacerdocio (véase Artículos de Fe 1:5).
Los Santos de los Últimos Días sostienen a la Primera Presidencia y a los Doce Apóstoles como profetas; sin embargo, cuando decimos: “el profeta de la Iglesia”, nos referimos al Presidente de la Iglesia, quien es el presidente del sumo sacerdocio.

A través de todas las épocas, Dios ha llamado profetas para que guíen a la humanidad

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    ¿De qué manera han guiado los profetas a los hijos de Dios en el pasado?
Ha habido profetas sobre la tierra desde la época de Adán. Las experiencias de estos grandes hombres nos animan e inspiran. Moisés, un profeta del Antiguo Testamento, guió a miles de personas de su pueblo, sacándolas del cautiverio en Egipto y llevándolas hasta la tierra prometida. Él fue quien escribió los primeros cinco libros del Antiguo Testamento y quien registró los Diez Mandamientos. Nefi, un profeta del Libro de Mormón, viajó desde Jerusalén hasta el continente americano seiscientos años antes del nacimiento de Cristo. Este gran líder y colonizador nos legó muchos e importantes escritos en el Libro de Mormón. Juan el Bautista fue escogido para preparar al mundo para la venida del Señor Jesucristo. Por medio de José Smith, un profeta de los últimos días, el Señor restauró la Iglesia. José Smith también tradujo el Libro de Mormón siendo aún muy joven.
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    ¿Qué ha aprendido de la vida y las enseñanzas de los profetas?

En la actualidad tenemos un profeta viviente sobre la tierra

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    ¿Por qué tenemos necesidad de un profeta viviente en la actualidad?
Hoy tenemos un profeta viviente en la tierra y este profeta es el Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Él tiene el derecho de recibir revelación para toda la Iglesia; posee las “llaves del reino”, lo cual significa que tiene la autoridad para dirigir a toda la Iglesia y el reino de Dios sobre la tierra, incluso la administración de las ordenanzas del sacerdocio (véase Mateo 16:19). Ninguna persona, salvo el profeta y Presidente escogido, puede recibir la voluntad de Dios para todos los miembros de la Iglesia en general. El Señor dijo: “…nunca hay más de una persona a la vez sobre la tierra a quien se confieren este poder y las llaves de este sacerdocio” (D. y C. 132:7). Al Presidente de la Iglesia lo ayudan sus consejeros de la Primera Presidencia y los miembros del Quórum de los Doce, que también son profetas, videntes y reveladores.
Debemos hacer todo lo que el profeta nos dice que hagamos. El presidente Wilford Woodruff dijo que un profeta nunca conducirá a la Iglesia por mal camino:
“El Señor jamás permitirá que yo ni ningún otro hombre que sea Presidente de esta Iglesia los desvíe. No es parte del programa. No es la intención de Dios. Si yo intentara tal cosa, el Señor me quitaría de mi lugar” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, 2005, pág. 207).
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    ¿De qué manera ha influido en la Iglesia el profeta viviente ?

Debemos sostener y apoyar al profeta del Señor

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    ¿Qué podemos hacer para seguir y sostener al profeta?
A muchas personas les resulta fácil creer en los profetas de la antigüedad; sin embargo, es mucho más grandioso creer y seguir al profeta de la actualidad; nosotros levantamos la mano para sostener al Presidente de la Iglesia como profeta, vidente y revelador.
¿Cómo podemos sostener al profeta? Debemos orar por él, puesto que sus cargas son pesadas y, por lo tanto, necesita ser fortalecido por medio de las oraciones de los miembros de la Iglesia.
Debemos estudiar sus palabras; debemos escuchar los discursos que pronuncia en las conferencias generales. También podemos subscribirnos a la revista Liahona a fin de leer los discursos que da en las conferencias generales y otros mensajes.
Debemos seguir plenamente sus enseñanzas inspiradas y no solamente escoger partes de su inspirado consejo y desechar lo que nos resulte incómodo o difícil de cumplir. El Señor nos mandó que siguiéramos las inspiradas enseñanzas de Su profeta con las siguientes palabras:
“…daréis oído a todas [las] palabras y mandamientos [del profeta] que os dará según los reciba, andando delante de mí con toda santidad;
“porque recibiréis su palabra con toda fe y paciencia como si viniera de mi propia boca” (D. y C. 21:4–5).
El Señor nunca permitirá que el Presidente de la Iglesia nos conduzca por mal camino.
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    ¿Qué ha enseñado o en qué ha hecho hincapié recientemente el Presidente de la Iglesia?

Al obedecer al profeta se reciben grandes bendiciones;

si lo obedecemos, el Señor nos ha prometido: “…las puertas del infierno no prevalecerán contra vosotros; sí, y Dios el Señor dispersará los poderes de las tinieblas de ante vosotros, y hará sacudir los cielos para vuestro bien y para la gloria de su nombre” (D. y C. 21:6). Cuando hacemos lo que el profeta nos indica, recibimos bendiciones del cielo.
A fin de permanecer, la Iglesia verdadera debe estar “edificad[a] sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20). Somos bendecidos en este mundo de inseguridad al tener a un profeta por medio del cual el Señor revela Su voluntad.
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    ¿Qué experiencias ha tenido cuando ha obedecido el consejo del profeta?
A los maestros: El compartir experiencias y el testificar invitan al Espíritu. Al finalizar esta lección, considere compartir alguna experiencia que haya tenido por haber seguido el consejo del Presidente de la Iglesia. Dé su testimonio del profeta viviente.

Pasajes adicionales de las Escrituras

  •  
    Números 12:6 (Dios habla por medio de profetas).
  •  
    1 Samuel 9:9 (a un profeta se le llama vidente).
  •  
    Amós 3:7 (Dios revela Sus secretos a los profetas).
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    Mosíah 8:16–18 (un vidente puede saber de cosas que han pasado y de cosas futuras).
  •  
    Lucas 1:70 (Dios habla por medio de profetas).
  •  
    D. y C. 45:10, 15 (Dios habla en la actualidad tal como lo hizo en la antigüedad).
  •  
    1 Nefi 22:2 (por medio del Espíritu, las cosas se dan a conocer a los profetas).
  •  
    D. y C. 68:3–5 (cuando los siervos del Señor hablan inspiradospor el Espíritu Santo, es la intención, la voluntad y la voz del Señor).
  •  
    D. y C. 107:65–67, 91–92 (los deberes del Presidente de la Iglesia).
  •  
    D. y C. 43:1–7 (sólo el profeta está autorizado para recibir revelaciones para la Iglesia).