Wednesday, January 28, 2015

Febrero: ¿Qué es el Plan de Salvación?...Ven Sígueme

Nuestro Padre Celestial preparó un plan que nos permite llegar a ser como Él. Dicho plan incluye la Creación, la Caída, la expiación de Jesucristo y todas las leyes, ordenanzas y doctrinas del Evangelio. Este plan nos permite ser perfeccionados por medio de la Expiación, recibir una plenitud de gozo y vivir para siempre en la presencia de Dios.


En la existencia preterrenal, nuestro Padre Celestial preparó un plan para permitirnos llegar a ser como Él y recibir una plenitud de gozo. Las Escrituras se refieren a ese plan como “el plan de salvación” (Alma 24:14;Moisés 6:62), “el gran plan de felicidad” (Alma 42:8), “el plan de redención” (Jacob 6:8Alma 12:30) y “el plan de la misericordia” (Alma 42:15).
El plan de salvación es la plenitud del Evangelio e incluye la Creación, la Caída, la expiación de Jesucristo y todas las leyes, ordenanzas y doctrinas del Evangelio. El albedrío moral, la capacidad de decidir y de actuar por nuestra cuenta, también es esencial para el plan de nuestro Padre Celestial. Debido a ese plan, podemos ser perfeccionados mediante la Expiación, recibir una plenitud de gozo y vivir para siempre en la presencia de Dios. Nuestras relaciones familiares pueden perdurar a través de las eternidades.
Tú eres participante en el plan de nuestro Padre Celestial y tu experiencia eterna puede dividirse en tres partes principales: la vida preterrenal, la vida terrenal y la vida después de la muerte. Cuando llegas a comprender el plan, encuentras respuestas a preguntas que se hace mucha gente: ¿De dónde vinimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Adónde vamos después de esta vida?

Vida preterrenal


Antes de nacer en la tierra, vivías en la presencia de nuestro Padre Celestial como uno de Sus hijos espirituales. En esa existencia preterrenal, participaste en un concilio con los demás hijos espirituales de nuestro Padre Celestial en el que presentó Su gran plan de felicidad (véase Abraham 3:22–26).
En armonía con el plan de felicidad, Jesucristo, el Hijo Primogénito del Padre en el espíritu, en su estado preterrenal, hizo convenio de ser el Salvador (véase Moisés 4:2Abraham 3:27). A los que siguieron a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo se les permitió venir a la tierra para experimentar la condición de seres mortales y progresar hacia la vida eterna. Lucifer, otro hijo espiritual de Dios, se rebeló contra el plan y “pretendió destruir el albedrío del hombre” (Moisés 4:3). Él llegó a ser Satanás, y él y sus seguidores fueron expulsados del cielo y se les negaron los privilegios de recibir un cuerpo físico y de experimentar la vida terrenal (véase Moisés 4:4Abraham 3:27–28).
Durante tu vida preterrenal, cultivaste tu identidad y aumentó tu capacidad para todo lo espiritual. Bendecido(a) con el don del albedrío, tomaste decisiones importantes, tales como la de seguir el plan de nuestro Padre Celestial. Esas decisiones afectaron tu vida en ese entonces y también ahora; progresaste en inteligencia y aprendiste a amar la verdad, y te preparaste para venir a la tierra, donde podías seguir progresando.

Vida terrenal


Ahora experimentas la vida terrenal. Tu espíritu y tu cuerpo están unidos, lo que te da oportunidades de progresar y desarrollarte en formas que no eran posibles en la vida preterrenal. Esta parte de tu existencia es un período de aprendizaje en el que puedes demostrar tu fidelidad, decidir venir a Cristo y prepararte para ser digno(a) de la vida eterna. También es una época en la que puedes ayudar a otras personas a encontrar la verdad y obtener un testimonio del plan de salvación.

Vida después de la muerte

Cuando mueras, tu espíritu entrará en el mundo de los espíritus para esperar la resurrección, momento en que se reunirán tu espíritu y tu cuerpo, y serás juzgado(a) y recibirás un reino de gloria. La gloria que heredes dependerá de la profundidad de tu conversión y de tu obediencia a los mandamientos del Señor y dependerá de la manera en que hayas “[recibido] el testimonio de Jesús” (D. y C. 76:51
“Cada uno de nosotros será juzgado de acuerdo con sus obras y con los deseos de su corazón… No se dejará a la casualidad el hecho de que vayamos al reino celestial, al terrestre o al telestial. El Señor ha prescrito ciertos requisitos inalterables para cada uno de nosotros. 


¿QUIÉNES HEREDARÁN LA GLORIA TELESTIAL? (D. y C. 76:81–83, 98–103)
Aquellos que:                             a. Rechazan el Evangelio (D. y C. 76:82, 101).                                                b. Rechazan el testimonio de Jesús (D. y C. 76:82–83, 101)                                   c. Son mentirosos, hechiceros, adúlteros y fornicarios (D. y C. 76:103).
¿QUIÉNES HEREDARÁN LA GLORIA TERRESTRE? (D. y C. 76:71–80)
Aquellos que:                               a. Rechazan el Evangelio en esta vida pero lo reciben en el mundo de los espíritus (D. y C. 76:71–74).                                                                                   b. Son honorables pero son cegados por las artimañas de los hombres (D. y C. 76:75).                                                                                                     c. No son valientes en el testimonio de Jesús (D. y C. 76:79).
¿CÓMO PODREMOS HEREDAR LA GLORIA CELESTIAL? (D. y C. 76:50–70)
Debemos:
  1. a. 
    Recibir el testimonio de Jesús (D. y C. 76:51).
  2. b. 
    Ser bautizados por alguien que tenga la autoridad del sacerdocio (D. y C. 76:51).
  3. c. 
    Cumplir los mandamientos (D. y C. 76:52).
  4. d. 
    Recibir el don del Espíritu Santo (D. y C. 76:52–53).
  5. e. 
    Vencer al mundo por medio de la fe (D. y C. 76:53).
  6. f. 
    Perfeccionarnos mediante la expiación de Jesucristo (D. y C. 76:69).
¿QUIÉNES MÁS HEREDARÁN LA GLORIA CELESTIAL? (D. y C. 137:7–10)
Aquellos que:
  1. g. 
    Mueren sin el conocimiento del Evangelio pero que “lo habrían recibido de todo corazón” (D. y C. 137:7–9).
Y aquellos que:
  1. h. 
    ”Mueren antes de llegar a la edad de responsabilidad” (D. y C. 137:10).


Bendiciones por conocer el plan

Un testimonio del plan de salvación puede darte esperanza y propósito conforme luches con las dificultades de la vida. El conocimiento de que eres un hijo de Dios y viviste en Su presencia antes de nacer en la tierra tiene que darte tranquilidad. Al saber que tus hechos aquí en la tierra influyen tu destino eterno, la vida presente tiene más sentido para ti; con ese conocimiento, podrás basar tus decisiones importantes en verdades eternas en lugar de basarlas en las siempre cambiantes circunstancias de la vida; te será posible mejorar continuamente tu relación con los miembros de la familia, regocijándote en la promesa de que ésta puede ser eterna; hallarás gozo en tu testimonio de la Expiación y de los mandamientos, las ordenanzas, los convenios y las doctrinas del Señor, sabiendo que “el que hiciere obras justas recibirá su galardón, sí, la paz en este mundo y la vida eterna en el mundo venidero” (D. y C. 59:23).

“Nacer de nuevo”...lección #5 del nuevo testamento

Actividad para despertar el interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad (o una de su preferencia) para comenzar la lección. Muestre la planta saludable y la marchita (véase la sección “Preparación”), o dibújelas en la pizarra como se muestra a continuación. Muestre también la jarra con agua.                               ¿Qué le sucede a una planta cuando no recibe agua? ¿Qué nos sucede a nosotros cuando no tomamos agua?
Así como nosotros moriremos físicamente si no recibimos agua física, moriremos espiritualmente si no recibimos agua espiritual. En esta lección se habla de las enseñanzas de Jesús acerca de nacer del agua y del Espíritu y acerca del agua viva que Él ofrece.

Análisis y aplicación de las Escrituras

1. Jesús enseña a Nicodemo que todos deben nacer del agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios.

Analicen Juan 3:1–22. Y había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.                                                                                                           Éste vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que eres maestro que ha venido de Dios, porque nadie puede hacer estos milagros que tú haces si no está Dios con él.                 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.                                                                                                       Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?                                                               Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.                                                                      Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.       No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.                  El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido; pero no sabes de dónde viene ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.                                              Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?                                    10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel y no sabes esto?                        11 De cierto, de cierto te digo que de lo que sabemos, hablamos, y de lo que hemos visto, testificamos; pero no recibís nuestro testimonio.                                                          12 Si os he dicho cosas terrenales y no creéis, ¿cómo creeréis si os digo las celestiales?   13 Y nadie ha subido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo.                                                                                                                                         14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,                                                                                                              15 para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.              16 Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.                                     17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.                                                                                                                 18 El que en él cree no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.                                                             19 Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.                                                         20 Pues todo aquel que hace lo malo aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.                                                                                                                 21 Pero el que vive conforme a la verdad viene a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras son hechas en Dios.                                                                                  22 Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea; y estaba allí con ellos y bautizaba. Nicodemo era un líder en la comunidad judía; acudió a Jesús con el conocimiento de que Él “…había venido de Dios como maestro” (Juan 3:2).
• Jesús le enseñó a Nicodemo que debía nacer de nuevo por fuego y Espiritu para entrar en el reino de Dios( Juan 3:5.)  "Nacer del agua” significa ser bautizado (Juan 3:5; ) El bautismo es un símbolo de nacer de nuevo porque al ser sumergido en el agua simboliza la muerte o la sepultura de nuestros pecados anteriores; cuando salimos del agua, comenzamos una nueva vida. Y “…[nacer] del Espíritu”  es recibir el don del Espíritu Santo.
• El élder Bruce R. McConkie enseñó que “los miembros de la Iglesia no nacen de nuevo por el simple hecho de ser bautizados” . Además de ser bautizados y de recibir el don del Espíritu Santo, se requiere mas para nacer de nuevo (Juan 3:16, 18; Mosíah 5:1–7; 27:25–26; Alma 5:14–35; 22:15–18.  A continuación se da una lista donde se muestran los versículos del Libro de Mormón en los que se  aclara lo que significa nacer de nuevo.
  1. a. 
    Creer en Jesucristo (Juan 3:16, 18).
  2. b. 
    Experimentar “…un potente cambio en… nuestros corazones, por lo que ya no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente” (Mosíah 5:2; también Alma 5:12–14, 26).
  3. c. 
    “Ser cambiados de su estado carnal y caído, a un estado de rectitud” (Mosíah 27:25).
  4. d. 
    Llegar a ser “…hijos e hijas de [Dios]” (Mosíah 5:7; 27:25).
  5. e. 
    “[Llegar] a ser nuevas criaturas” (Mosíah 27:26).
  6. f. 
    “[Tener] la imagen de Dios grabada en [nuestros] semblantes” (Alma 5:19; también el versículo 14).
  7. g. 
    Arrepentirnos para que nuestros vestidos sean “…purificados hasta quedar limpios de toda mancha, mediante la sangre de [Cristo]” (Alma 5:21; también Alma 5:19, 33–34; 22:18).
• El élder McConkie también enseñó que el nacer de nuevo “…no sucede en un instante. Es un proceso” Pues: debéis seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres. Por tanto, si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna.( 2 Nefi 31:19–20.) 
• Juan 3:14–18. ¿Cómo se relacionan estas verdades acerca de la misión del Salvador con Su mandamiento de nacer de nuevo?
• Jesús se valió de los conceptos de la luz y la obscuridad para enseñar a Nicodemo (Juan 3:19–21). ¿Por qué algunas personas escojen la obscuridad en lugar de la luz? ¿Cómo podemos conservar la capacidad de amar la luz y aborrecer la obscuridad? ¿Qué promesas ha hecho el Señor a los que vengan a la luz? (Véase D. y C. 50:24; 88:67.)

2. Jesús enseña a una mujer samaritana en el pozo de Jacob.

Juan 4:1–42 Cuando Jesús y Sus discípulos viajaban de Judea a Galilea se detuvieron a descansar en el pozo de Jacob en Samaria. Mientras Jesús estaba sentado junto al pozo, llegó una mujer samaritana a sacar agua.
• Los judíos no tenían ningún trato con los samaritanos (Juan 4:9) y, al viajar, generalmente evitaban pasar por Samaria; sin embargo, Jesús deliberadamente atravesó esa región. ¿Qué nos revela esto acerca de Él? 
¿Quiénes son algunos de los “samaritanos” del mundo actual? cualquier persona o grupo al que se considere inferior.¿Cómo debemos tratarlos?
• La mujer samaritana facilitó el que Jesús le enseñara porque era humilde, deseaba saber más y creia en sus palabras  (Juan 4:9, 11–12, 15, 19, 25.)
• La mujer samaritana fue cambiando a medida que le enseñaba Jesús y esto se debió a que Él le enseñó a su nivel de comprensión, que testificó de sí mismo, que usó con poder el símbolo del agua y demostró compasión por ella. ¿Cómo podemos seguir Su ejemplo cuando enseñemos a otras personas?
Jesús le dijo a la mujer samaritana que Él podía darle “agua viva” (Juan 4:10). ¿Qué piensan ustedes que significa la frase “agua viva”? (1 Nefi 11:25; D. y C. 63:23). Estas son: las doctrinas del Evangelio, el amor a Dios y la Expiación. ¿Cómo podemos obtener agua viva? ¿En qué forma les ha bendecido esa agua viva?
• La mujer samaritana había ido al pozo a sacar agua (Juan 4:7); no obstante, después de hablar con Jesús, dejó su cántaro en el pozo y fue a hablarles a los demás acerca de su experiencia (Juan 4:28–29). ¿Qué podemos aprender de su ejemplo?
• ¿De qué manera fueron bendecidas otras personas a causa de la fe de la mujer samaritana? ( Juan 4:39–42.) ¿En que forma han sido bendecidos ustedes o han visto que otras personas han sido bendecidas por creer en el Señor? ¿Cómo puede nuestra fe afectar a los que nos rodean?

Conclusión

Exhiba de nuevo las plantas y la jarra con agua. Así como las plantas necesitan agua para vivir, nosotros debemos seguir al Salvador y Sus enseñanzas para nacer de nuevo y obtener la vida eterna.

Sugerencias adicionales para la enseñanza

El siguiente material complementa las sugerencias para el desarrollo de la lección. Si lo desea, utilice uno o más de estos conceptos como parte de la lección.

1. “Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él” (Juan 3:28).

• En Juan 3:25–36, ¿cuál es la actitud de Juan en cuanto a su relación con el Salvador? ¿De qué manera la actitud de Juan ejemplifica el verdadero discipulado? ¿Cómo podemos poner en práctica esa actitud al dar servicio en la Iglesia?

2. “…los campos… ya están blancos para la siega” (Juan 4:35).

• ¿Qué enseñó Jesús a Sus discípulos, en Juan 4:35–38, acerca de la obra misional? ¿Qué quiso decir cuando dijo que el campo ya estaba blanco para la siega? ¿Cómo aplicó el Salvador ese mismo símbolo en Doctrina y Convenios 4:1–4 y 75:3–5? Pida a los miembros de la clase que relaten las experiencias que hayan tenido al compartir el Evangelio con otras personas.

3. Jesús sana al hijo de un noble.

Lean y analicen Juan 4:46–54.
• ¿Qué deseaba de Jesús el noble? (Véase Juan 4:46–47.) ¿Cuál fue la primera respuesta que le dio Jesús? (Véase Juan 4:48.) ¿Cómo respondió el noble? (Véase Juan 4:49.)
• ¿Cuál fue la segunda respuesta que Jesús dio al noble? (Véase Juan 4:50.) ¿Cuál fue la reacción del noble? (Véase Juan 4:50.) ¿Cuál fue el resultado de la fe del noble? (Véase Juan 4:51–54.) ¿Qué podemos aprender de este relato acerca del poder de la fe?
Testifico que estas cosas son verdaderas tengo un firme testimonio del Salvador e invito a todos buscar a Jesucristo, a seguirle y a continuar en el proceso de nacer de nuevo. En el nombre de Jesucristo Amén.