Tuesday, May 30, 2017

Lección # 17..."La ley del diezmo y la ley del ayuno",, Doctrinas y Convenios y la Historia de la Iglesia

Actividad para despertar el interés

• ¿Qué representa este dinero?
Dependiendo de la forma en que se utilice el dinero, éste podría representar varias cosas y conceptos. Por ejemplo, puede representar bienes materiales, poder, avaricia o los artículos básicos de primera necesidad.
Si el dinero se utiliza de cierta forma, aun en pequeñas cantidades, puede representar nuestro deseo de querer ayudar a edificar el reino de Dios, y también nuestra preocupación por los demás, nuestra fe, nuestra obediencia y nuestro amor por el Señor. En esta lección se analiza cómo podemos edificar el reino y prestar servicio a los demás por medio del pago de los diezmos y de las ofrendas de ayuno.

1. El Señor nos ha mandado pagar el diezmo y ha prometido grandes bendiciones para quienes obedezcan ese mandamiento.

La definición del diezmo según el Señor
• El profeta José Smith recibió una revelación sobre el diezmo el 8 de julio de 1838 en Far West, Misuri. Lea D. y C. 119:3–4  ¿cómo define el Señor lo que es el diezmo?
La Primera Presidencia definió lo que es el diezmo de la siguiente manera: “La declaración más sencilla que conocemos sobre esto es la que dio el Señor mismo, a saber, que los miembros de la Iglesia deben pagar ‘la décima parte de todo su interés anualmente’, lo cual debe entenderse como los ingresos anuales. Nadie está justificado en hacer ninguna otra declaración” (Carta de la Primera Presidencia, fechada el 19 de marzo de 1970).
El presidente Joseph Fielding Smith, del Quórum de los Doce, explicó: “Es extraordinario cuántas excusas e interpretaciones se han dado acerca de lo que constituye el diez por ciento… Sin embargo, está escrito que con la medida que midamos se nos medirá a nosotros. Si somos tacaños con el Señor, él también puede serlo con nosotros, o en otras palabras, puede retener Sus bendiciones” 
Las promesas del Señor hacia quienes paguen el diezmo
• Lea Malaquías 3:8–9 o 3 Nefi 24:8–9  ¿De qué manera “robamos a Dios” si no pagamos los diezmos y las ofrendas? 
• Lea Malaquías 3:10–12 o 3 Nefi 24:10–12  ¿Qué promete el Señor a quienes paguen los diezmos? 
El élder John A. Widtsoe, del Quórum de los Doce, habló de las bendiciones espirituales que se reciben al pagar el diezmo:
“La persona que pague el diezmo establece una comunión con el Señor. Ésa es la recompensa más linda. La obediencia a la ley del diezmo, como a la de cualquier otra ley, trae un profundo gozo interior, una satisfacción y una comprensión que no se puede obtener de ninguna otra forma. En un sentido real, el hombre se convierte en socio, muy humilde por cierto, del Señor en el formidable programa eterno que se ha establecido para la salvación del género humano. Los principios que provienen de la verdad son más claros de comprender y el vivirlos se hace más fácil. Se establece una nueva cercanía entre el hombre y su Hacedor. La oración se hace más natural; la duda desaparece, la fe avanza, la certeza y la valentía alientan el alma. El sentido espiritual se agudiza; la voz eterna se escucha más claramente. El hombre se llega a parecer más a su Padre Celestial”
La siguiente historia, que relató el élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce, ilustra cómo podemos recibir bendiciones temporales por medio del pago de los diezmos:
“Durante la Segunda Guerra Mundial, mi madre viuda mantuvo a sus tres hijos pequeños con su sueldo de maestra de escuela, que era muy exiguo. Cuando llegué a darme cuenta de que vivíamos sin algunas cosas deseables porque no contábamos con suficiente dinero, le pregunté a mi madre por qué pagaba tanto de su sueldo como diezmo. Nunca he olvidado la explicación que me dio: ‘Dallin, quizá haya gente que se las arregle sin pagar el diezmo, pero nosotros no podemos. El Señor se ha llevado a tu padre y he quedado yo para criarlos a ustedes; no puedo hacerlo sin las bendiciones del Señor, y recibo esas bendiciones al pagar un diezmo íntegro. Cuando pago mi diezmo, tengo la promesa del Señor de que Él nos bendecirá, y necesitamos esas bendiciones para arreglárnoslas para vivir’ ” 
• ¿Qué bendiciones han recibido al obedecer la ley del diezmo?
Por qué debe pagarse el diezmo
Debemos pagar el diezmo porque amamos al Señor y tenemos fe en Él, y no solamente porque necesitamos bendiciones.
• ¿Por qué el pago de los diezmos demuestra que sentimos amor por el Señor? ¿En qué forma influye eso en nuestra relación con Él?
• El élder Joseph B. Wirthlin, del Quórum de los Doce, dijo, “pago del diezmo tiene mucha más relación con la fe que con el dinero”  
• ¿Por qué en ocasiones resulta difícil pagar el diezmo? ¿Qué podemos hacer para superar esa dificultad? 
El uso del fondo de diezmos
• ¿Quiénes determinan cómo se dispondrá del fondo del diezmo? (Véase D. y C. 20. Esta revelación, la frase “el obispo y su consejo” se refiere al Obispado Presidente; y el “sumo consejo”, al Quórum de los Doce Apóstoles. La Primera Presidencia, el Quórum de los Doce y el Obispado Presidente constituyen el Consejo de la Disposición de Diezmos.)
El presidente Gordon B. Hinckley habló acerca del profundo respeto que el Consejo de la Disposición de Diezmos tiene por el fondo del diezmo:
“Conservo en el estante que está detrás de mi escritorio la ofrenda de una viuda, la cual se me entregó en Jerusalén hace muchos años; la tengo como un recordatorio constante de la santidad de los fondos que tenemos que administrar. Provienen de la viuda, provienen de su ofrenda, así como de la ofrenda del rico y se utilizan con cuidado y con prudencia para los propósitos del Señor. Los tratamos con cuidado, los salvaguardamos y procuramos, de todas las formas posibles, que se usen tal como estimamos que el Señor los utilizaría en la edificación de Su obra y el perfeccionamiento de los de Su pueblo” 
¿Para qué se utiliza el fondo del diezmo?
El élder Dallin H. Oaks explicó:  “Esos fondos [del diezmo] se emplean para construir y mantener los templos y las casas de adoración, para llevar la obra misional de la Iglesia a todo el mundo, para traducir y publicar las Escrituras, para proporcionar medios para redimir a los muertos, para la instrucción religiosa y para respaldar otros fines de la Iglesia seleccionados por los siervos del Señor designados para ello” 
El élder Oaks nos invitó a tener en cuenta las bendiciones que hemos recibido gracias a los templos, los centros de reuniones, la obra misional, las Escrituras, la obra de la redención de los muertos y los programas de seminario y de instituto. Las bendiciones más grandes que podamos recibir se encuentran vinculadas directamente con la obediencia a la ley del diezmo. A medida que meditemos en esas bendiciones, veremos que en verdad el Señor abrirá “las ventanas de los cielos, y derramar[á]… bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10; véase también 3 Nefi 24:10).

2. El Señor ha mandado que ayunemos y demos una ofrenda de ayuno generosa.

Otra ley que el Señor ha restaurado en los últimos días es la ley del ayuno. En obediencia a esa ley, ayunamos como Iglesia una vez al mes, por lo general el primer domingo de cada mes. Se nos enseña que un día de ayuno apropiado consiste en abstenerse de comer y de beber por el período de dos comidas consecutivas y asistir a la reunión de ayuno y testimonio, además de ayunar los días establecidos para el ayuno, podemos también hacerlo por cierto tiempo razonable cuando sintamos una necesidad especial para ello.
El ayuno es más que el hecho de pasar sin alimentos. El ayunar puede convertirse en una experiencia feliz para nosotros si lo hacemos con un propósito, nos preparamos para hacerlo y oramos al respecto. 
• ¿Cuáles son algunos de los propósitos por los que ayunamos? (ayunamos para estar más cerca del Señor, para recibir guía, para aumentar nuestra fortaleza espiritual, para ser más humildes, para subyugar nuestros apetitos corporales a nuestro espíritu, para vencer la tentación o la debilidad, para fortalecer nuestro testimonio y para pedir al Señor que bendiga a otras personas.) ¿Por qué el ayunar con un propósito ha hecho que los ayunos de ustedes sean más significativos?
• ¿Qué podemos hacer para prepararnos para ayunar? ¿Por qué tienen más significado nuestros ayunos cuando nos preparamos para hacerlos?
• Debemos orar al comienzo de un ayuno, mientras estamos ayunando y luego para terminarlo. ¿Por qué es importante orar cuando ayunamos?
• Lea D. y C. 59:13–14 y Mateo 6:16–18 o 3 Nefi 13:16–18  De acuerdo con estos pasajes de las Escrituras, ¿cómo debemos comportarnos cuando ayunamos? ¿Por qué creen que el ayuno se compara con el gozo y el regocijo? ¿En qué forma han logrado que el ayuno sea una experiencia de regocijo?
Un ayuno apropiado, durante el domingo de ayuno, incluye también el dar una ofrenda generosa con el fin de ayudar a los necesitados. Las ofrendas de ayuno se utilizan primero para asistir a las personas del barrio y de la estaca en que residan los miembros. Los obispos utilizan esos fondos para proporcionar alimentos, alojamiento, ropa y otros artículos de primera necesidad a quienes lo necesiten.
• ¿Por qué el dar ofrendas de ayuno es una parte importante de cumplir con la ley del ayuno? (al dar ofrendas, estamos prestando servicio a los demás y demostrando amor por los necesitados.)
• ¿Cuán generosos debemos ser al dar nuestras ofrendas de ayuno?
El presidente Spencer W. Kimball dijo: “A veces hemos sido un poco mezquinos y hemos calculado que para el desayuno tuvimos un huevo y que costó tantos centavos y damos esa cantidad al Señor. Pienso que cuando somos pudientes, y muchos lo somos, deberíamos ser muy, pero muy generosos… y dar, en lugar de la cantidad que ahorramos en las dos comidas del ayuno, tal vez mucho, mucho más, diez veces más si estamos en condiciones de hacerlo”
• ¿Cuáles son algunos de los frutos que se obtienen cuando se da una generosa ofrenda de ayuno? (Véase Isaías 58:6–7 y la cita que se da a continuación.)
El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “Imaginaos lo que sucedería si se observara el principio del ayuno y las ofrendas en todo el mundo. El hambriento tendría comida, el desnudo ropas, los vagabundos un hogar; los impuestos que pagamos disminuirían. El dador no sufriría, sino que sería bendecido por esa ínfima abstinencia. Un nuevo nivel de preocupación y de generosidad nacería en el corazón de todos” 
• Lea Isaías 58:8–12  ¿Qué ha prometido el Señor a quienes obedezcan la ley del ayuno? ¿De qué modo el ayuno los ha ayudado? ¿Qué podemos hacer para ser más diligentes en el cumplimiento de la ley del ayuno?

Conclusión

Cuando pagamos el diezmo fielmente, contribuimos a la edificación del reino de Dios. El aportar ofrendas de ayuno generosas es una forma de manifestar que somos discípulos del Salvador, quien dijo: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40)..

Monday, May 29, 2017

Lección #16 “…ofrecerás tus sacramentos en mi día santo”,, Doctrinas y Convenios y la Historia de la Iglesia

Actividad para despertar el interés

• ¿Qué sienten cuando entran en un templo? (Si no han estado en un templo, cómo se sentirían al entrar en uno. cual es la diferencia que existe entre el ambiente que hay dentro de un templo con el que hay afuera, en el mundo.)
• Lea D. y C. 109:13  ¿Qué hace que un templo sea diferente de otros lugares? (El Señor lo ha santificado. Es Su casa.)
• Lea Génesis 2:1–3 En estos versículos aprendemos que el Señor instituyó el día de reposo. De acuerdo con estos pasajes, ¿qué hace que ese día sea distinto de los demás? (El Señor lo ha santificado. El día de reposo es Su día.)
Esta lección trata sobre el día de reposo. podemos “entrar” en el día de reposo en diferentes formas y con la misma reverencia que sentimos al entrar en el templo. Podemos recordar que el Señor ha santificado el día de reposo y que es nuestro el privilegio de adorarle y de servirle en Su día.

1. El Señor estableció el día de reposo.

 Dios estableció el modelo para el día de reposo durante la Creación. Después de trabajar seis días, descansó el séptimo y lo santificó como día santo (Génesis 2:2–3). Desde épocas antiguas, Él ha mandado a Sus hijos santificar el día de reposo (“Día de reposo”)
• Lea Éxodo 20:8–11 y 31:13–17 Este mandamiento se repite muchas veces en las Escrituras 
 ¿Por qué piensan que el mandamiento de santificar el día de reposo ha sido tan importante a través de la historia de la humanidad?
En nuestra dispensación, el Señor nuevamente ha hecho hincapié en la importancia del día de reposo y, por intermedio del profeta José Smith, reveló que en ese día debemos brindarle devoción asistiendo a la Iglesia, participando de la Santa Cena y descansando de nuestras labores (D. y C. 59:9–13).

2. El prestar devoción a Dios al adorarlo en nuestras reuniones dominicales.

• El Señor dijo: “…irás a la casa de oración… en mi día santo” (D. y C. 59:9). ¿Por qué creen que es importante reunirse para adorar a Dios el día de reposo? ¿Por qué es para ustedes una bendición el asistir a las reuniones dominicales?
• El presidente Gordon B. Hinckley dijo que “cada reunión sacramental debe ser un festín espiritual” y “una hora de alimento espiritual” (“Los poderes del Sacerdocio Aarónico”,  ¿Cómo podemos lograr eso? ¿Qué podemos hacer para que nuestra asistencia a otras reuniones dominicales sea más espiritualmente provechosa? (ir con una actitud de adoración, ser puntual, estudiar antes de la clase el material programado para la lección, participar activamente, escuchar con detenimiento, procurar fortalecer a los demás y evitar criticar a los oradores y a los maestros.)
El presidente Spencer W. Kimball, el doceavo Presidente de la Iglesia, dijo: “No asistimos a las reuniones del domingo para que se nos agasaje, ni siquiera para que se nos instruya, sino que vamos para adorar al Señor; es una responsabilidad individual y no obstante lo que se diga desde el púlpito, si uno desea adorar al Señor en espíritu y verdad, puede hacerlo asistiendo a las reuniones, participando de la Santa Cena y contemplando las bellezas del Evangelio. Si para usted la reunión dominical es un fracaso, será porque usted ha fracasado. Nadie puede adorar en vuestro nombre, sino que debéis hacerlo vosotros mismos”
• ¿Qué podemos hacer para prepararnos para las reuniones dominicales? ¿Qué pueden hacer los padres para que sus hijos sepan cómo obtener un mayor beneficio de las reuniones del domingo? 
• ¿Por qué la música realza las reuniones dominicales? ¿Por qué es importante que todos cantemos los himnos de la Iglesia? (Véase D. y C. 25:12.) ¿Cómo les ha bendecido el canto de los himnos?
El élder Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce, expresó su preocupación por que “un número creciente de nuestros líderes y miembros no cantan los himnos de la congregación”. Después aconsejó: “…debemos hacer todo lo posible por cantar los himnos de Sión, pues son una parte esencial de nuestra adoración” 
• Durante las reuniones dominicales, ¿qué podemos hacer para participar de manera más significativa en las oraciones de la congregación?
• ¿Por qué es la reverencia una parte importante de las reuniones de la Iglesia?
El élder Boyd K. Packer dijo que debemos ser reverentes en la capilla para no interferir “con alguien que esté tratando de sentir comunicaciones espirituales delicadas”. También advirtió que la reverencia “no significa guardar absoluto silencio. Debemos ser tolerantes con nuestros bebés, y hasta con los niños que a veces tendrán que ser llevados afuera de la capilla para que no perturben la paz” 
El presidente Gordon B. Hinckley relató una situación embarazosa que tuvo lugar cuando él era misionero regular:
“Teníamos nuestras reuniones en… un local alquilado. Los pisos no estaban alfombrados y nos sentábamos en sillas. Cada vez que alguien se movía, la silla rechinaba, pero eso no era lo peor; mucho peor era el charloteo de los miembros de la rama.
“Una vez invitamos a una familia que habíamos conocido mientras repartíamos folletos. Con grandes esperanzas, los misioneros los esperamos en la puerta para saludarlos. En el salón se oía el usual ruido de los miembros conversando amigablemente unos con otros. Cuando la familia entró, reverentemente se acercaron a unas sillas, se arrodillaron un momento y cerraron los ojos, para orar. Después se sentaron en actitud de reverencia, entre semejante conmoción.
“Francamente, yo me sentí avergonzado. Habían ido a lo que ellos consideraban un servicio de adoración y se comportaron de acuerdo con lo que esperaban que fuera.
“Al final de la reunión se marcharon en silencio, y cuando volvimos a verlos nos hablaron de lo desilusionados que estaban por lo que habían experimentado. Nunca lo olvidaré” (“La reverencia y la moralidad”, Liahona, julio de 1987, pág. 44).
• ¿Qué podemos hacer para mejorar la reverencia en las reuniones de la Iglesia?

3. El prestar devoción a Dios al participar de la Santa Cena.

Ponga a la vista la lámina de Jesús ora en Getsemaní.
• El Señor nos ha mandado participar de la Santa Cena en el día de reposo (D. y C. 59:9, 12). ¿Por qué es importante participar de la Santa Cena cada domingo? (Véase D. y C. 59:9; 3 Nefi 18:6–7 y la siguiente cita.)
El élder Joseph B. Wirthlin, del Quórum de los Doce, dijo: “Las ventanas se deben limpiar con regularidad a fin de quitarles el polvo y la mugre… Así como es preciso limpiar constante y concienzudamente las ventanas en esta vida, también las ventanas espirituales requieren esa clase de cuidado… Al participar dignamente de la Santa Cena para renovar nuestros convenios bautismales, vemos con más claridad el propósito eterno de la vida y el orden de prioridad de las cosas. Las oraciones sacramentales nos impulsan a hacer examen de conciencia, a arrepentirnos y a ser más fieles a nuestra promesa de recordar siempre al Salvador, Jesús el Cristo.
• ¿En qué forma ha sido la participación de la Santa Cena una bendición en la vida de ustedes?
• ¿Qué podemos hacer para prepararnos para participar de la Santa Cena? ¿Qué pueden hacer los padres para preparar a sus hijos para esa ordenanza?  ¿Cómo el cantar el himno sacramental les ayuda a prepararse? ¿Cómo les ayudan a prepararse las oraciones sacramentales? (Véase D. y C. 20:77, 79.)
• ¿Por qué, al participar de la Santa Cena, debemos ser dignos de hacerlo? (Véase 1 Corintios 11:28–29; 3 Nefi 18:29; Mormón 9:29.)
• ¿Qué podemos hacer para tener la mente y el corazón concentrados en Cristo al participar de la Santa Cena?
• ¿Qué podemos hacer para que la ordenanza de la Santa Cena tenga más significado en nuestra vida? (Esa ordenanza no debe convertirse en algo que se hace simplemente por hábito ni por rutina.) ¿Por qué el participar de la Santa Cena fortalece nuestra dedicación al Señor durante el resto de la semana?
• En el día de reposo, no sólo participamos de la Santa Cena, sino que también debemos ofrecer nuestros sacramentos y nuestras ofrendas al Señor (D. y C. 59:9, 12). Eso significa que debemos hacer ofrendas o sacrificios que demuestren nuestra devoción hacia Él. ¿Qué sacrificios debemos ofrecerle? (Véase D. y C. 59:8; la nota a al pie de la página correspondiente a D. y C. 59:12; D. y C. 64:34; 97:8 y la cita siguiente.)
El élder M. Russell Ballard del Quórum de los Doce, dijo:
“Después de Su ministerio terrenal… Jesús dijo a los apóstoles nefitas que Él no aceptaría más holocaustos, pero que Sus discípulos debían ofrecer un ‘corazón quebrantado y un espíritu contrito’ (3 Nefi 9:19–20; véase también D. y C. 59:8, 12). El Señor, en lugar de requerir de nosotros nuestros animales o granos, en la actualidad desea que abandonemos todo aquello que sea impío. Esta práctica más elevada de la ley de sacrificio alcanza hasta lo más recóndito del alma de la persona…
“…Cuando vencemos nuestros deseos egoístas y ponemos a Dios en primer lugar en nuestra vida, y hacemos convenio con Él de servirle al precio que sea, es cuando vivimos la ley de sacrificio” 

4. El prestar devoción a Dios al descansar de nuestras labores diarias.

• En D. y C. 59:10, el Señor reveló que debemos “descansar de [nuestras] obras” en el día de reposo (véase también el versículo 13). ¿Qué quiere decir descansar de nuestras obras? ¿Por qué al descansar de nuestras labores demostramos devoción hacia Dios?
En el día de reposo, además de descansar de nuestras labores, debemos evitar comprar o vender, asistir a lugares de entretenimiento y participar de otros intereses mundanos (véase Isaías 58:13, adviértanse las frases “no buscando… tu voluntad” y “no andando en tus propios caminos”). ¿Qué clase de actividades son las que los alejan a ustedes del espíritu del día de reposo? ¿Cuáles son las ocupaciones mundanas que tienden a importunar el día de reposo? ¿Qué podemos hacer para librarnos de esas ocupaciones?
El obispo presidente H. David Burton dijo: “Ahora bien, sé que es difícil, sobre todo para nuestra gente joven, tomar la determinación de guardar el día de reposo cuando los equipos deportivos, en los que tanto desean participar, programan sus juegos el domingo. Sé que a muchos que necesitan tan sólo unas pocas cosas les parece trivial el detenerse rápidamente en un almacén de paso y hacer una compra el domingo; pero también sé que guardar el día de reposo es uno de los mandamientos más importantes que podemos observar a fin de prepararnos para recibir los susurros del Espíritu” 
El descansar de nuestras labores no significa estar ociosos. Al contrario, debemos emular el ejemplo del Salvador y “hacer el bien en los días de reposo” (Mateo 12:12; véase también Lucas 13:10–17; Juan 5:1–19). ¿Qué actividades piensan que son correctas para hacer durante el día de reposo?¿Qué podemos hacer para mejorar el tiempo que dedicamos a la adoración personal en el día de reposo?
El presidente Spencer W. Kimball enseñó: “[El día de reposo] es un día santo en el que se deben hacer cosas dignas y santas: la abstinencia del trabajo y el recreo es importante, pero no lo es todo; el día de reposo requiere pensamientos y acciones constructivas, y si uno simplemente holgazanea sin hacer nada de provecho, lo está quebrantando. A fin de observarlo, uno debe arrodillarse en oración, preparar lecciones, estudiar el Evangelio, meditar, visitar a los enfermos y necesitados, escribir cartas a los misioneros, dormir una siesta, leer material favorable y asistir a las reuniones de la Iglesia”
• ¿En qué forma podemos determinar qué es apropiado hacer el día de reposo? (El asegurarnos de que las actividades honren a Dios, eleven el espíritu, nutran la fe, fortalezcan a la familia, ayuden o bendigan a otros y no formen parte de las actividades diarias del mundo.)
• ¿Cuáles son algunas de las formas en que podemos fortalecer a nuestra familia el día de reposo? ¿Qué pueden hacer los padres para que sus hijos disfruten del día de reposo y lo santifiquen a la vez?
El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “Que en el día de reposo los santos permanezcan en sus casas y enseñen a sus familias, lean las Escrituras, hagan cosas que sean sanas y hermosas y estén en comunión con el Señor” 
El presidente Hinckley enseñó además: “En realidad, no quiero ser un mojigato. No es mi deseo que encierren a sus hijos dentro de la casa y les lean la Biblia durante toda la tarde. Utilicen la sabiduría. Tengan precaución, pero hagan que ese día sea un tiempo para sentarse con su familia y hablar de cosas sagradas y buenas” 
En 1980, la Primera Presidencia dio el siguiente consejo después de anunciar el programa integrado de reuniones dominicales:
“Se dará una gran responsabilidad a los miembros y a las familias en la observancia del día de reposo. Tendrán más tiempo para el estudio personal de las Escrituras y para el estudio familiar del Evangelio…
“Se espera que este nuevo horario de reuniones y actividades dé como resultado un mayor crecimiento espiritual en los miembros”
• El día de reposo debe ser un día de oración (D. y C. 59:14). ¿Cuáles son algunas de las formas en que podemos demostrar mayor devoción ese día? ¿Qué podemos hacer para que nuestras oraciones tengan más significado?
• ¿Cuáles son algunos de los desafíos que enfrentamos al querer hacer del día de reposo un tiempo más significativo? ¿Qué están haciendo a fin de superar esos desafíos? ¿Por qué el planear cuidadosamente ese día eliminaría esos desafíos o ayudaría a controlarlos?

5. El Señor bendice a quienes santifican el día de reposo.

• Lea D. y C. 59:9, 13, 15–17  ¿Qué bendiciones promete el Señor a quienes santifiquen el día de reposo? (Anote las respuestas en la pizarra.)
• ¿Por qué el observar el día de reposo nos ayuda a conservarnos “sin mancha del mundo”? (D. y C. 59:9; nos ayuda a arrepentirnos, a renovar nuestros convenios bautismales y a centrar nuestros pensamientos en Dios y en las cosas que tengan significado eterno, en lugar de en las cosas del mundo).
• Según D. y C. 59:13, ¿por qué el observar el día de reposo nos ayuda a recibir un gozo cabal, tal como lo prometió el Señor? ¿En qué sentido el observar el día de reposo les hace sentir fortalecidos tanto física como espiritualmente? ¿Por qué les hace ser más productivos durante el resto de la semana?
El Señor prometió que quienes observen el día de reposo recibirán “la abundancia de la tierra” y “las cosas buenas… [de] la tierra” (D. y C. 59:16–17; véase también Isaías 58:14). ¿Cómo han visto cumplirse esa promesa?
• ¿De qué otras maneras han sido bendecidos ustedes y sus familias por haber santificado el día de reposo?
El Señor reveló que el día de reposo debe ser un tiempo de regocijo (véase D. y C. 59:14). Isaías dijo que debemos llamarlo “delicia” (Isaías 58:13). ¿Han sentido alguna vez que el día de reposo es más un día de restricciones que de delicia? ¿Qué podemos hacer para que ese día sea de regocijo y una “delicia” en nuestra vida? (Una forma es concentrarnos en lo que debemos hacer en lugar de en lo que no debemos hacer.)

1. Sugerencias para quienes tengan que trabajar el domingo

Los miembros de la Iglesia deben hacer todo lo posible por escoger un empleo en el cual no sea necesario que trabajen los domingos. Sin embargo, puede que haya ocasiones en que se les requiera trabajar ese día. Pregunte a los miembros de la clase si recuerdan alguna vez en que ellos u otro miembro de la familia hayan enfrentado una situación así. Analicen qué hacer en tales circunstancias a fin de mantener en lo posible el espíritu del día de reposo. Sugiera a los miembros de la clase que hablen con sus empleadores o patrones del deseo que tienen de santificar el día de reposo adecuadamente.

2. El Señor nos bendice en forma colectiva cuando santificamos el día de reposo

Además de bendecirnos de manera individual cuando santificamos el día de reposo, el Señor también nos bendice a todos en conjunto. Por ejemplo, Él puede bendecirnos a todos como miembros de la Iglesia o a todos los que vivan en nuestra comunidad. Eso destaca aún más la necesidad de guardar santo el día de reposo.
• Lea el tercer párrafo de “Día de reposo” en la Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 51. ¿Qué consecuencias tiene el descuidar la observancia del día de reposo? ¿Cómo se ha beneficiado su comunidad por medio de la observancia del día de reposo, o cómo se ha visto privada de las bendiciones por no hacerlo?

Conclusión

A medida que guarden santo ese día, el Señor los bendecirá con más fortaleza y gozo espiritual.

Saturday, May 27, 2017

Lección # 15 “…buscad diligentemente los mejores dones” Doctrinas y Convenios y la Historia de la Iglesia

Actividad para despertar el interés

Imaginen que están sembrando un huerto.
• ¿Qué semillas sembrarían en el huerto?
Qué les gustaría tener en el huerto. Aun cuando los huertos fueran diferentes, todos ellos podrían ser hermosos y útiles.
• Después de plantar las semillas, ¿qué tendrían que hacer para tener un buen huerto?
Esta lección es acerca de los dones del Espíritu. Recuerde que aunque la gente tenga plantas diferentes en sus huertos, aun así éstos pueden ser igualmente hermosos y útiles. Del mismo modo, los miembros de la Iglesia pueden recibir dones del Espíritu diferentes, pero todos ellos son útiles para la edificación del reino de Dios. Al igual que las semillas y las plantas, los dones del Espíritu deben cultivarse y nutrirse para que se desarrollen completamente y sean de utilidad.

1. Todos los miembros fieles de la Iglesia pueden recibir dones del Espíritu.

Los dones del Espíritu son bendiciones o habilidades espirituales que se reciben por medio del Espíritu Santo. Esos dones fueron quitados de la tierra durante la Gran Apostasía, pero Dios los restauró al comienzo de esta dispensación. El ejercicio de estos dones nos bendicen, nos edifican y nos unifican.
Lean los relatos del manual Nuestro Legado .Después de leer cada relato, analicen qué dones del Espíritu se ilustran en la historia: Newel Knight tuvo la fe para sanar (D. y C. 46:20); Philo Dibble y Alma Smith tuvieron fe para ser sanados (D. y C. 46:19); Amanda Smith recibió revelación (Artículo de Fe N° 7); el profeta José Smith tuvo el don de profecía (D. y C. 46:22) y Dan Jones recibió el don de enseñar (Moroni 10:9–10).
• ¿Qué dones del Espíritu define el Señor en D. y C. 46? ( lean los siguientes pasajes de las Escrituras y determinen cuál es el don del Espíritu que se menciona en cada pasaje.)
  1. a. 
    D. y C. 46:13. (El conocimiento que “el Espíritu Santo da a saber que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que fue crucificado por los pecados del mundo”.)
  2. b. 
    D. y C. 46:14. (El creer en el testimonio de los demás sobre el Salvador.)
  3. c. 
    D. y C. 46:15. (El conocimiento de “las diferencias de administración”.) El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce, dijo que ese don se “utiliza para administrar y regular la Iglesia” 
  4. d. 
    D. y C. 46:16. (El discernir “las diversidades de operaciones, si es que son de Dios”.) Este don nos ayuda a discernir si una enseñanza o influencia viene de Dios o de otra fuente.)
  5. e. 
    D. y C. 46:17–18. (La sabiduría y el conocimiento.)
  6. f. 
    D. y C. 46:19. (La fe para ser sanados.)
  7. g. 
    D. y C. 46:20. (La fe para sanar.)
  8. h. 
    D. y C. 46:21. (El obrar milagros.)
  9. i. 
    D. y C. 46:22. (La profecía.)
  10. j. 
    D. y C. 46:23. (El discernir espíritus.)
  11. k. 
    D. y C. 46:24. (El hablar en lenguas.)
  12. l. 
    D. y C. 46:25. (La interpretación de lenguas.)
Los dones del Espíritu también se describen en 1 Corintios 12:4–12; 13:1–13 y Moroni 10:8–18.
• ¿Quiénes pueden recibir los dones del Espíritu? (Véase D. y C. 46:8, 11. Dios otorga por lo menos uno de esos dones a todo miembro fiel de la Iglesia que ha recibido el don del Espíritu Santo. La gente que no ha recibido el don del Espíritu Santo también puede ser bendecida con habilidades extraordinarias para alentar y fortalecer a los demás.)

2. Dios otorga dones del Espíritu para el beneficio de Sus hijos.

• Según se reveló en D. y C. 46, ¿cuáles son algunos de los propósitos de los dones del Espíritu? (Utilice la siguiente información para analizar o añadir conceptos )
Fortalecernos y bendecirnos en forma individual
• Lea D. y C. 46:9 ¿De qué manera pueden ayudarnos individualmente los dones del Espíritu? ¿Qué dones han sido especialmente valiosos para ustedes?
El élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce, enseñó que los dones del Espíritu “nos pueden llevar a Dios y protegernos del poder del adversario. Además, ellos compensan nuestras ineptitudes y corrigen nuestras imperfecciones” 
Ayudarnos en el servicio que prestamos a los demás
Lea D. y C. 46:11–12, 26 y después lea la siguiente declaración:
El élder Orson Pratt, del Quórum de los Doce, dijo: “Los dones espirituales se distribuyen entre los miembros de la Iglesia de acuerdo con su fidelidad, sus circunstancias, sus habilidades naturales, sus deberes y sus llamamientos; para que así todos puedan ser instruidos adecuadamente, confirmados, perfeccionados y salvados”
• ¿De qué modo les ha ayudado un don espiritual en particular a prestar servicio a los demás? ¿En qué forma han sido bendecidos por medio de los dones espirituales de otras personas?
Tal vez desee leer el siguiente relato como parte de este análisis:
“Una Navidad, mientras nos encontrábamos muy ocupados preparándonos para la cena, mi hermana adolescente con gran entusiasmo abrió el armario y comenzó a sacar la vajilla con borde de plata. El hermoso juego… había sido un regalo de casamiento que mi abuela había hecho a mis padres y sólo se utilizaba en ocasiones especiales. Al sacar los preciados platos del aparador, se pegó en el brazo y la vajilla se le cayó de las manos. Ella trató de sostenerlos, pero todo fue en vano y el ruido de la loza estrellándose contra el piso fue tan devastador como la expresión de horror que se pintó en su rostro.
“Mamá, que estaba preparando la comida, se detuvo en medio de lo que estaba haciendo y la charla bulliciosa de todos los demás cesó inmediatamente; se produjo un silencio espantoso. Sin darse vuelta para mirar el destrozo que había en el suelo, mamá salió de la habitación sin decir nada. Todos los demás tratamos de reanudar las tareas que habíamos estado llevando a cabo para preparar la fiesta.
“Todos menos mi hermana. Ella se había quedado inmóvil mientras que una enorme lágrima le corría por la mejilla. Al mismo tiempo que otra aparecía y seguía el mismo camino que la anterior, mecánicamente fue a buscar la escoba y la pala y comenzó a barrer los pedazos de loza rota. Después se puso de rodillas y lentamente juntó los trozos más grandes y con gran cuidado los colocó en la pala.
“A los pocos minutos, mamá regresó a la cocina y abrazó a su apenada hija. Mi hermana entonces empezó a llorar a lágrima viva… Pero con gran ternura, mamá la calmó diciéndole: ‘No te preocupes, mi amor; las personas son más importantes que las cosas’.
“Más tarde mamá me contó que había ido a la otra habitación a orar y que había sido bendecida con una gran sensación de paz y con la inspiración de cómo debía consolar a mi hermana. El don de perspectiva espiritual que recibió mi madre esa Navidad se ha convertido en el don más preciado que nuestra familia jamás haya recibido” 
Analice qué dones del Espíritu podrían ser de ayuda en las situaciones que se dan a continuación. consulten nuevamente D. y C. 46:13–25.
  1. a. 
    A un maestro orientador se le pide que vaya a la casa de una de las familias que tiene asignadas para dar una bendición del sacerdocio.
  2. b. 
    Un misionero preside una pequeña rama de miembros de la Iglesia.
  3. c. 
    A una joven se le asigna enseñar una lección en su clase.
  4. d. 
    Un asesor del Sacerdocio Aarónico es responsable de un grupo de diáconos durante un campamento en el que van a pasar la noche, y enfrenta dificultades.
  5. e. 
    Una presidenta de la Sociedad de Socorro asigna maestras visitantes a las hermanas de su barrio o rama.
Ayudarnos a no ser engañados
• Lea D. y C. 46:8 . ¿De qué modo los dones del Espíritu nos ayudan a evitar las influencias malignas y el engaño?

3. Debemos buscar y cultivar los dones del Espíritu.

El Señor nos ha dicho: “…buscad diligentemente los mejores dones, recordando siempre para qué son dados” (D. y C. 46:8).
• ¿Qué podemos hacer para descubrir cuáles son los dones espirituales que Dios nos ha dado? (La meditación, la oración, el ayuno, la lectura de nuestras bendiciones patriarcales, la obediencia a los mandamientos y el servicio a los demás. ¿Qué debemos hacer para cultivar y desarrollar los dones espirituales que hayamos recibido?
El profeta José Smith enseñó que muchos de los dones del Espíritu, como la sabiduría o el don de sanar, no se ponen de manifiesto sino hasta que se necesitan. Él dijo: “Se precisaría el tiempo y la circunstancia particular para la operación de estos dones”
• ¿Qué podemos hacer para buscar los dones del Espíritu? (lean los pasajes de las Escrituras que se dan a continuación y que determinen qué enseñan acerca de la búsqueda de los dones del Espíritu. Resuma la información en la pizarra.)
  1. a. 
    D. y C. 46:7, 30. (Pedir a Dios y seguir la guía del Espíritu; véase también la cita del presidente George Q. Cannon que se encuentra más adelante.)
  2. b. 
    D. y C. 46:9. (Buscar los dones para el beneficio de los demás y no por razones egoístas.)
  3. c. 
    D. y C. 46:31. (Hacer todo en el nombre de Cristo.)
  4. d. 
    D. y C. 46:32. (Agradecer a Dios los dones que nos ha otorgado.)
  5. e. 
    D. y C. 46:33. (Poner siempre en práctica la virtud y la santidad.)
El presidente George Q. Cannon enseñó: “Si cualquiera de nosotros es imperfecto, entonces es nuestro deber orar por el don que nos hará perfectos. ¿Soy yo imperfecto? Estoy lleno de imperfecciones. ¿Cuál es mi deber? Orar a Dios para que me otorgue dones que corrijan esas imperfecciones. Si soy una persona que se enfada mucho, entonces es mi deber orar y pedir caridad, que es sufrida y benigna. ¿Soy una persona envidiosa? Es mi deber buscar la caridad, que no tiene envidia. Y así con todos los dones del Evangelio, ya que ése es el propósito de ellos. Ningún hombre debería decir que no puede controlarse porque ésa es su naturaleza. Ello no lo justifica, ya que Dios ha prometido dar fortaleza para corregir esas cosas y otorgar dones para erradicarlas”
El élder Dallin H. Oaks explicó la forma en que su madre aplicó el principio de buscar los dones del Espíritu: “Mi madre enviudó y, al haber perdido a su esposo, sintió que le faltaba algo a su vida. ¡Oró tanto para que se le concediera lo necesario para cumplir con la responsabilidad de criar a tres hijos pequeños! ¡Ella estaba buscando, era digna y fue bendecida! Sus oraciones fueron cumplidas de muchas formas, incluso con dones espirituales. Ella poseía muchos, pero los que más recuerdo son los dones de la fe, del testimonio y de la sabiduría. Fue una gran mujer en Sión"

Piensen en sus respectivas responsabilidades. Por ejemplo, podrían pensar en sus responsabilidades como padres, hermanos, hermanas, líderes del sacerdocio o de las organizaciones auxiliares, maestros orientadores o maestras visitantes. Después invítelos a meditar en silencio sobre la pregunta siguiente: ¿Qué dones del Espíritu tendrían que procurar para servir mejor a los demás?

• El élder Bruce R. McConkie enseñó: “Los dones espirituales son infinitos en número y en diversidad. Los que se mencionan en la palabra revelada son simplemente ejemplos” ¿Cuáles podrían ser algunos de los dones espirituales que hay, aparte de los que se mencionan en D. y C. 46?
El élder Marvin J. Ashton, del Quórum de los Doce, dijo que algunos de los dones que no son muy evidentes son: “El don de preguntar, el don de escuchar, el don de oír y de emplear una voz suave y apacible… el don de evitar la contención, el don de congeniar… el don de obrar en rectitud, el don de no condenar, el don de buscar la guía de Dios, el don de ser un discípulo, el don de interesarse en los demás, el don de meditar, el don de orar, el don de testificar y el don de recibir el Espíritu Santo” (“Hay muchos dones”, Liahona, enero de 1988, pág. 19).

 El discernir los dones verdaderos del Espíritu

Satanás procura engañar a la gente con dones espirituales falsos. El profeta José Smith, preocupado por algunas de las falsas manifestaciones de esos dones entre los miembros de la Iglesia, preguntó al Señor y recibió la revelación que ahora se conoce como D. y C. 50.
Repase si lo desea D. y C. 50:17–24. Haga hincapié en que si un don proviene de Dios, será edificante y causará regocijo. Nos llevará a hacer lo bueno, a amar y a servir a Dios y a creer en Cristo. Si una manifestación espiritual no edifica o nos conduce al pecado, no es de Dios. El tema de evitar el engaño y las influencias malignas se analizará con mayores detalles en la lección 24.

. Enseñar por medio del Espíritu

• La enseñanza del Evangelio es un don del Espíritu (Moroni 10:9–10). Después lea D. y C. 42:13–14 y 50:17–18  ¿Qué quiere decir enseñar por medio del Espíritu? ¿Por qué es importante enseñar por el Espíritu? (Véase 2 Nefi 33:1; D. y C. 50:21–22 y la cita que se da a continuación.)
El Manual de Instrucciones de la Iglesia dice: “Una persona puede enseñar verdades muy profundas y los alumnos pueden estar participando en análisis estimulantes, pero a menos que el Espíritu esté presente, eso no tendrá un efecto poderoso en el alma” 
• ¿Qué pueden hacer los maestros para invitar al Espíritu durante la enseñanza que impartan? (Véanse las págs. VIII–IX de este manual.) ¿Qué pueden hacer las personas que reciben enseñanza para invitar al Espíritu?
• Lea D. y C. 43:8 y 88:122  ¿Cómo se aplican esos versículos a nuestra clase de la Escuela Dominical? (es muy importante el instruirnos y edificarnos los unos a los otros.) ¿Qué han observado que respalde el principio de que, si enseñamos y aprendemos por el poder del Espíritu, nos edificaremos unos a otros y nos regocijaremos juntos?

Conclusión

Busque los dones del Espíritu y a utilizar los que ya hayan recibido para prestar servicio a los demás. Siga la inspiración del Espíritu para testificar de los principios que se hayan analizado durante el transcurso de la lección.